En video y fotos: Una clase educativa en el Centro Iqra de Benín analiza el artículo del pensador Ali Al-Shurafa: "Cada alma es rehén de lo que ha ganado"
-
Esfuerzos continuos en el continente africano: Desde la primera mitad del año pasado, se mantienen esfuerzos incansables en África para difundir las ideas y visiones del escritor y pensador Sr. Ali Mohamed Al-Shurafa Al-Hammadi, fundador de la Fundación Global Mensaje de Paz. Estas actividades cuentan con la supervisión y el seguimiento continuo del Dr. Moataz Salah El-Din, presidente de la Junta Directiva de la Fundación Mensaje de Paz en El Cairo.
-
Impacto positivo en Benín: En este contexto, y ante las constantes reacciones favorables dentro de la República de Benín —donde las visiones del Sr. Ali Mohamed Al-Shurafa Al-Hammadi se difunden en escuelas, mezquitas, centros islámicos, instituciones culturales y clubes deportivos—, el Jeque Noureddine El-Beidy, director de la escuela del Centro Islámico Al-Noor en Benín, impartió una clase educativa en el Centro Iqra, ubicado en la ciudad de Kétou. La lección giró en torno al artículo del pensador Al-Shurafa Al-Hammadi titulado: "Cada alma es rehén de lo que ha ganado".
-
Traducción a lenguas locales: El Jeque Noureddine El-Beidy dictó la clase a los estudiantes presentes en el Centro Iqra, explicándoles en idioma árabe los puntos más destacados del artículo. Posteriormente, tradujo el contenido al idioma yoruba, una de las lenguas locales más difundidas en la República de Benín, para garantizar la plena comprensión del mensaje.
(A continuación se presenta el texto íntegro del artículo analizado)
Ali Mohamed Al-Shurafa Al-Hammadi escribe: (Cada alma es rehén de lo que ha ganado)
En una imponente escena de fe donde los corazones se unifican antes que los cuerpos, personas de diferentes colores, lenguas y posiciones sociales se congregan al amanecer del bendito Eid al-Adha (Fiesta del Sacrificio). Seres humanos de todos los rincones del mundo se encuentran descalzos, vistiendo sudarios, rodeando la Casa Sagrada (La Kaaba) y proclamando al unísono: "Labbayka Allāhumma Labbayk, Labbayka lā sharīka laka Labbayk" (Aquí estoy, oh Dios, aquí estoy; aquí estoy, no tienes asociado). Son momentos en los que la humanidad recupera su esencia de igualdad y la unidad de las criaturas para confirmar la unicidad del Creador. Adoran a un solo Dios sin asociados, rechazando la divinización de hombres o piedras, sin importar si su color es blanco o negro. Es un instante para renovar el pacto con Dios, comprometiéndose a seguir Su legislación, Su metodología y acatar Sus órdenes plasmadas en los versículos del Corán, el cual exhorta al ser humano a encaminarse bajo la guía del Libro Claro, descrito por Dios Todopoderoso como:
"Ciertamente, este Corán guía hacia lo que es más recto y transmite albricias a los creyentes que practican las obras buenas de que tendrán una gran recompensa" > (Al-Isrá / El Viaje Nocturno, 17:9)
Por el contrario, aquellos que no logran comprender la grandeza del llamado divino y los beneficios que este les aporta mediante la escucha y la obediencia, dejándose engañar por Satanás para abandonar el Corán, se contarán entre los perdedores tanto en este mundo como en el más allá. Al no cumplir con su pacto con Dios —el cual garantiza la seguridad y la estabilidad en la vida terrenal—, sus esfuerzos se desvanecerán, sus súplicas se evaporarán, caerán en la desobediencia y el fuego del infierno estará listo para recibirlos, haciéndoles saborear el fruto de lo que cosecharon sus propias manos y las ofensas cometidas contra Dios y Su Libro.
Un claro ejemplo de esto son quienes se han autoproclamado guardianes del mensaje del Islam bajo el título de eruditos religiosos, engañando a la gente con discursos satánicos al restar valor al Sagrado Corán, el cual Dios concibió como una luz para sacar a la humanidad de las tinieblas. Uno de estos destacados clérigos, considerados líderes de la prédica islámica, llegó a declarar abiertamente que: "El Corán no representa más de un tercio del Islam, mientras que los dos tercios restantes corresponden a las narraciones y los hadices proféticos".
Ante este grave acontecimiento, es imperativo detenerse frente a una afirmación que difama a Dios y a Su Mensajero, minimizando el valor del Corán y su llamado universal. Dios hizo descender este Libro sobre Su Mensajero de confianza y le ordenó transmitirlo a la humanidad mediante el mandato:
"Seguid lo que os ha sido revelado por vuestro Señor y no sigáis a otros protectores fuera de Él. ¡Qué poco reflexionáis!" > (Al-Araf / Los Lugares Elevados, 7:3)
A pesar de ello, catorce siglos después, emerge un erudito adscrito al Islam para dictar un juicio generalizado basado en falsedades, pretendiendo que el Corán —la única referencia absoluta del mensaje del Islam— constituye apenas un tercio de la religión. Su visión espiritual quedó cegada, encajando en la descripción que Dios Todopoderoso hace de tales individuos:
"Y relátales la historia de aquel a quien dimos Nuestros signos y se desprendió de ellos; entonces Satanás lo persiguió y se convirtió en uno de los extraviados. Si hubiéramos querido, lo habríamos elevado con ellos, pero se inclinó hacia la tierra y siguió sus pasiones. Su ejemplo es como el del perro: si lo acosas jadea, y si lo dejas en paz también jadea. Ese es el ejemplo de quienes desmienten Nuestros signos. Narra, pues, las historias para que reflexionen. ¡Qué mal ejemplo el de la gente que desmiente Nuestros signos y se perjudica a sí misma! A quien Dios guía, está bien guiado; pero a quienes Él extravía, esos son los perdedores" > (Al-Araf / Los Lugares Elevados, 7:175-178)
Estos versículos constituyen una severa advertencia del Señor de los Mundos para todo aquel que se atreva a demeritar el valor del Corán como fuente de guía, bendición y luz para el bienestar de la humanidad. Dios les pedirá cuentas por sus deplorables actos el día en que no servirán de nada las riquezas, los hijos, la posición social ni el liderazgo. En el Día del Juicio, los opresores comparecerán descalzos y desnudos, incapaces de valerse por sí mismos, mientras las puertas del infierno los reciben y sus guardianes les cuestionan:
"Y sus guardianes les dirán: '¿Acaso no vinieron a vosotros mensajeros de entre vosotros mismos que os recitaban los signos de vuestro Señor y os advertían del encuentro de este día vuestro?' Dirán: 'Sí, es cierto'. Pero la palabra del castigo se habrá realizado contra los incrédulos" > (Az-Zumar / Los Grupos, 39:71)
¿Dónde están, entonces, los musulmanes creyentes y sinceros que cumplen su promesa con Dios para silenciar esas voces satánicas? Esas voces que agreden al Sagrado Corán, revelado por Dios para rectificar la condición humana y permitir que las sociedades vivan en seguridad, paz y estabilidad, bajo el amparo de la misericordia, la justicia, la igualdad, la benevolencia, el respeto a la libertad humana y el derecho a la vida y a la libre elección de credo sin coacción alguna. Esa es la ley de Dios que liberó al ser humano de las cadenas de la esclavitud y el cautiverio intelectual, elevando el pensamiento a la categoría de una obligación divina que permite distinguir el camino de la verdad del de la falsedad. Dios permanece como el único supervisor de Sus siervos, y el juicio final se basará en la regla legislativa divina:
"Y di: 'La verdad proviene de vuestro Señor'. Así pues, quien quiera que crea, y quien quiera que descrea" > (Al-Kahf / La Cueva, 18:29)
Lo que la nación requiere con mayor urgencia hoy en día es retornar al Libro de su Señor mediante la reflexión profunda, la acción y el compromiso real, y no como un mero eslogan o palabras vacías. El Sagrado Corán no fue revelado para ser un patrimonio exclusivamente recitado, sino para guiar al ser humano hacia la verdad, la justicia, la paz y la misericordia, liberándolo de la opresión, la superstición y la explotación del hombre por el hombre. La nación permanecerá alejada de su unidad y su renacimiento en tanto continúe marginando el Libro de Dios o permita que quienes menosprecian su estatus confundan a la sociedad en nombre de la religión. El juicio final llegará sin duda alguna; ese día, todos comparecerán ante Dios, donde no habrá más autoridad que la verdad y no habrá salvación excepto para quien haya sido fiel a su pacto con el Creador y haya seguido Su guía.
Oh Dios, he transmitido el mensaje. ¡Oh Dios, sé testigo!
Enlace del video adjunto que muestra parte de la clase educativa en Benín:
What's Your Reaction?
Like
0
Dislike
0
Love
0
Funny
0
Angry
0
Sad
0
Wow
0