Ismail Eid escribe.. Cuando la tierra tembló... ¿temblaron los corazones?

Aug 3, 2026 - 17:01
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Ismail Eid escribe.. Cuando la tierra tembló... ¿temblaron los corazones?

No fue solo la tierra la que tembló en aquellos momentos cuando ocurrió el terremoto de la madrugada del lunes en Egipto, sino que, junto con ella, temblaron los corazones. En tan solo unos pocos segundos, se desvanecieron las ilusiones de poder en las que vive el ser humano, y ante un sacudón pasajero cayeron todas las manifestaciones de tranquilidad a las que la gente estaba acostumbrada.

Apenas las personas sintieron el temblor de la tierra, se apresuraron a salir de sus hogares, sin llevar consigo más que a sí mismas, dejando atrás el dinero, las propiedades y todo aquello que pasaron años acumulando. En tales situaciones se manifiesta la gran verdad: la realidad de que el ser humano, por más poder que alcance o medios de vida que posea, sigue siendo débil ante el poder de Dios Todopoderoso; y que la bendición de la seguridad y la estabilidad en la que vive cada día no es algo habitual, sino un gran favor que exige alabanza y gratitud en todo momento.

Por ello, debemos recordar a todos las visiones e ideas del pensador árabe, el profesor Ali Al-Shurafa, que nos invitan a todos a regresar al Sagrado Corán.

Los signos cósmicos, entre ellos los terremotos, no son motivo de desesperación o pánico, sino una invitación sincera a la reflexión, al examen de conciencia y al retorno a Dios. Si la tierra tiembla bajo los pies, lo primero que debe moverse en el ser humano es su corazón, y lo primero que debe pronunciar su lengua es el recuerdo de Dios, la búsqueda de perdón, la súplica y la devoción hacia Él.

De aquí que, a quien Dios ha bendecido con la seguridad, y a quien ha protegido a él y a su familia de todo mal, no debe dejar pasar esta bendición como los desatentos. Al contrario, debe convertirla en una oportunidad para acercarse a Dios, prostrándose en gratitud, ofreciendo dos oraciones sinceras, pidiendo perdón con frecuencia y abriendo un diálogo sincero con su Señor que solo Dios escuche. Quizás una lágrima sincera borre un pecado, una súplica ferviente aleje una aflicción, o una prostración en la mitad de la noche abra las puertas de la misericordia y la serenidad.

El Altísimo dijo: «¿Acaso no es Él Quien responde al necesitado cuando Lo invoca y elimina el mal?».

Hoy estamos más necesitados que nunca de revivir los corazones antes de edificar construcciones, y de reparar nuestra relación con Dios antes de ocuparnos de lo que nos rodea. El sabio es aquel que hace de cada recordatorio un camino hacia el arrepentimiento, de cada bendición un motivo de gratitud, y de cada situación una oportunidad para acercarse aún más a Dios Todopoderoso.

Hagamos de estos acontecimientos un nuevo comienzo para examinar nuestras conciencias, corregir lo que se ha corrompido en nuestras vidas, devolver los derechos a sus dueños, fortalecer los lazos familiares, esforzarnos en las caridades y pedir perdón abundantemente. Pues si el corazón regresa a su Señor, se llena de luz y tranquilidad, por más que la tierra tiemble a su alrededor.

Pedimos a Dios Todopoderoso que proteja a Egipto y a todos los países musulmanes, que mantenga sobre nosotros la bendición de la seguridad y la paz, que aleje de nosotros las discordias y las catástrofes, y que haga de estos eventos una causa para el despertar de los corazones, la sinceridad en el arrepentimiento y el buen retorno hacia Él.

Si la tierra ha temblado una vez, los corazones no deben permanecer petrificados para siempre; al contrario, debe haber en cada acontecimiento una lección, en cada prueba un mensaje, y en cada bendición un agradecimiento, para que vivamos con corazones más llenos de fe, almas con mayor certeza y una confianza aún más grande en la misericordia y el poder de Dios.

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