Magdi Tantawi escribe: Al pobre no se le pregunta por su religión
Cuando vi el video en el que aparecía una mujer egipcia cristiana recogiendo chatarra junto a sus hijos para venderla y poder subsistir, no me sorprendió su pobreza; la pobreza es una prueba que han conocido todas las sociedades y de la cual no se libra ningún país, por más grande que sea su riqueza. Siempre hemos exigido, y seguimos exigiendo, que el Estado se haga cargo de las preocupaciones de sus ciudadanos y extienda la mano a todo aquel que lo necesite, sin distinción alguna.
Sin embargo, lo que me sorprendió no fue la situación de la mujer, sino las reacciones que siguieron a la publicación de su historia.
En lugar de que la gente compitiera por ayudarla o por exigir una solución a su problema, algunas páginas cristianas se apresuraron a acusarla de mentirosa y engañosa, asegurando que la Iglesia no la había abandonado y que lo que decía no era cierto. Era como si la cuestión se hubiera transformado de la suffering de un ser humano a una batalla para demostrar o negar la postura de una institución religiosa.
Y aquí la pregunta se impone por sí sola:
¿Acaso esta mujer no es egipcia?
¿No es una ciudadana a la que le afectan las mismas difíciles condiciones económicas que a millones de egipcios?
¿Por qué su pobreza se convierte en una cuestión sectaria, cuando si fuera musulmana, ninguna página islámica habría salido a decir que no merece ayuda o a defender a una institución en particular?
Lo más peligroso que amenaza a la patria es que miremos al ser humano a través de su religión y no de su humanidad, y que cada suceso social se transforme en una oportunidad para la polarización y la división.
El necesitado no lleva una tarjeta que diga «musulmán» o «cristiano».
El hambre no distingue entre una iglesia y una mezquita.
La lágrima no pregunta por el credo.
Y el Estado, cuando vela por sus ciudadanos, no les pregunta por su religión, sino por su necesidad.
Aquel que busca dividir a los egipcios en bandos religiosos sirve, lo sepa o no, a todo el que desea ver a esta patria desgarrada y a sus ciudadanos convertidos en facciones enfrentadas en lugar de ser un solo pueblo.
A lo largo de su historia, Egipto no se ha erigido sobre bases religiosas, sino sobre la ciudadanía, la pertenencia compartida, una sola tierra y un mismo destino.
Si un musulmán lo ha necesitado, el cristiano ha estado a su lado; y si un cristiano lo ha necesitado, el musulmán ha estado a su lado. Así hemos conocido a Egipto y así se ha mantenido fuerte a pesar de todas las adversidades.
Dejen al pobre ser simplemente un pobre, sin más etiqueta que la de ser un humano que necesita ayuda.
No hagan del sufrimiento de la gente un escenario para saldar cuentas o para demostrar si tal institución cumplió con su papel o cual otra faltó a su deber.
El ser humano es, ante todo, un ciudadano egipcio.
Y es derecho de cada ciudadano que su voz sea escuchada y encontrar a alguien que le tienda una mano amiga, sin que su dolor se convierta en una causa sectaria que desgarre lo que queda del tejido de esta patria.
What's Your Reaction?
Like
0
Dislike
0
Love
0
Funny
0
Angry
0
Sad
0
Wow
0