Escribe Magdy Tantawy.. Cuando el Corán se convierte en una causa nacional

Sep 5, 2026 - 13:49
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Escribe Magdy Tantawy.. Cuando el Corán se convierte en una causa nacional
Una lectura de los propósitos del pensador árabe Ali Mohamed Al-Shorafa Al-Hammadi en «El retorno al Corán protege a las patrias»

El artículo del pensador árabe Ali Mohamed Al-Shorafa Al-Hammadi no pretende invitar al ser humano a leer el Corán como un simple acto de adoración individual, sino que plantea ante el lector una pregunta más profunda relacionada con el destino mismo de la patria: ¿cómo puede una patria permanecer segura si sus hijos pierden los valores que les permiten convivir? De ahí que el título del artículo, «El retorno al Corán protege a las patrias», parezca más una tesis intelectual que un mero llamamiento religioso. El autor busca trasladar el Corán del ámbito de la recitación abstracta al ámbito de la acción humana y social, donde la justicia, la misericordia, la cooperación, la unidad y la paz a las que guía se conviertan en la base para proteger a la sociedad y salvaguardar la patria.

Cuando el autor habla del retorno al Corán, no se refiere a un regreso temporal al pasado ni a un aislamiento de la época actual, sino al retorno a un marco de referencia que regule las relaciones interpersonales y reordene las prioridades sobre la base de la verdad, la justicia y el interés general. En la visión de Al-Shorafa, el Corán no es un libro que se coloca en los estantes para ser consultado solo en ocasiones especiales, sino un método que guía la conducta y otorga al ser humano una balanza para diferenciar entre lo que construye y lo que destruye, entre lo que une a las personas y lo que las lleva a la discordia. Por ello, el autor evoca la aleya: ﴿ Ciertamente, este Corán guía hacia lo que es más recto ﴾. La guía aquí no está separada del flujo de la vida, sino que es una orientación hacia el camino más cercano a la rectitud en el pensamiento, la conducta y las relaciones; por lo tanto, la sociedad que recupera esta balanza no solo recupera un texto, sino que recupera su capacidad de corregir su rumbo.

Lo destacable en el artículo de Ali Mohamed Al-Shorafa Al-Hammadi es que convierte la cuestión nacional en un resultado natural del estado interior del ser humano. La patria no empieza en las fronteras geográficas ni termina en las instituciones del Estado, sino que comienza en la conciencia humana: si la conciencia se rectifica, el ser humano se convierte en un elemento de construcción de la seguridad; si se corrompe, se transforma en una fuente de rivalidad, sedición y destrucción. Por ello, en la filosofía del artículo, la protección de la patria no puede ser responsabilidad exclusiva de los organismos de seguridad, por muy poderosos que sean. El Estado puede proteger las fronteras y enfrentar el peligro directo, pero no puede, por sí solo, evitar que el odio se infiltre en las almas, ni impedir que los rumores destruyan la confianza, ni evitar que la incitación transforme la diferencia en hostilidad. De aquí surge la importancia de la palabra de Dios: ﴿ Y aferraos todos juntos al cable de Dios y no os dividáis; y recordad la gracia de Dios sobre vosotros cuando erais enemigos y unió vuestros corazones, convirtiéndoos por Su gracia en hermanos ﴾. Para el autor, no se trata de una unidad meramente formal, sino de una unidad basada en superar las causas de la enemistad y transformar la sociedad de una agrupación de individuos colindantes en una comunidad que comparte un destino común.

Parece que Al-Shorafa quiere decir que lo que más amenaza a las patrias no siempre es el enemigo exterior, sino el individuo que pierde el sentido de que la patria es un bien común y que destruir la estabilidad de los demás es, en última instancia, destruir la suya propia. Cuando las diferencias políticas, intelectuales o sociales se convierten en odio, la sociedad se prepara para desgarrarse a sí misma con sus propias manos. Aquí el artículo distingue profundamente entre la divergencia y la discordia: la divergencia es propia de la naturaleza humana y puede ser una fuente de enriquecimiento, mientras que la discordia representa el paso de la pluralidad de visiones al conflicto de voluntades. Por ello surge la advertencia coránica: ﴿ Y obedeced a Dios y a Su Mensajero y no disputéis, pues os acobardaríais y perderíais vuestra fuerza; y tened paciencia, que Dios está con los pacientes ﴾. Es como si el autor estableciera ante la sociedad una ley histórica clara: cuando la diferencia se transforma en disputa, la fuerza de la sociedad comienza a erosionarse desde su interior.

Más profundo aún es que el artículo no considera la cooperación como un mero valor ético individual, sino como una necesidad nacional. El Corán señala: ﴿ Y cooperad en la virtud y la piedad, y no cooperéis en el pecado y la agresión; y temed a Dios, que Dios es severo en el castigo ﴾. Aquí, la cooperación entre los compatriotas se convierte en parte del sistema de protección social, porque una sociedad cooperativa puede enfrentar sus crisis, mientras que una sociedad que se devora a sí misma brinda a sus enemigos la mejor oportunidad para vencerla sin disparar una sola bala.

Por esta razón, el autor trasciende el concepto tradicional de seguridad para presentar al lector un concepto más profundo de la seguridad nacional: la seguridad no es solo policía, ejército y ley, sino también confianza entre el ciudadano y su comunidad, justicia percibida por el individuo, conciencia que impide que el rumor se convierta en verdad, una conciencia que rechaza la injusticia y una lengua que comprende que una palabra puede construir una patria o encender una contienda.

Entre las señales más críticas que se pueden extraer del artículo está que la patria no debe convertirse en un botín por el que disputen grupos, partidos o facciones. La patria no pertenece a un solo grupo, ni es un escenario para saldar cuentas, ni un medio para lograr intereses privados, sino el hogar que acoge a todos; si el hogar se derrumba, nadie se salvará de sus escombros. Por ello, el retorno al Corán en la visión del autor significa recuperar la brújula moral que hace que el ser humano anteponga el interés de su patria a su interés particular, haciéndole comprender que la libertad no significa caos, que la diferencia no significa odio, que la oposición no significa destrucción y que la pertenencia no significa anular la razón.

El mensaje más profundo que transmite el artículo es que la salvación de la patria comienza antes del momento de peligro: comienza en nuestra forma de pensar, en la manera en que nos tratamos unos a otros y en nuestra capacidad para contener los impulsos de venganza, odio y arrogancia. Cuando el Corán se convierte en un método de conducta, deja de ser un mero libro que se lee para transformarse en una fuerza moral que rige las decisiones individuales. De ahí se comprende la estructura intelectual que impulsa todo el artículo: el Corán construye al ser humano, el ser humano construye la sociedad y la sociedad protege la patria. Si el ser humano se derrumba desde su interior, su colapso se refleja en la sociedad; y si la sociedad se desintegra, la patria queda expuesta, independientemente del poder que posea.

De este modo, «El retorno al Corán protege a las patrias» no es una llamada a escapar de la realidad, sino una invitación a reformar al ser humano que crea esa realidad. En su esencia, es un intento de redefinir el poder: el verdadero poder no reside únicamente en las armas, ni en la autoridad, ni en la abundancia de recursos, sino en una sociedad dotada de la conciencia y los valores necesarios para diferir sin convertirse en enemiga de sí misma. Quizá la conclusión más bella a la que conduce la lectura del artículo de Al-Shorafa sea que a la patria no la protegen solo las murallas ni la fuerza, sino el ser humano que comprende que disentir con su hermano no le da derecho a destruir la casa que los cobija a ambos, y que el Corán, al pasar de un texto recitado a valores vividos, puede convertirse efectivamente en una de las fortalezas más importantes de la patria y en una de las razones más sólidas para su supervivencia y estabilidad.

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