Ali Mohamed Al-Shurafa Al-Hammadi escribe: (Cada alma es rehén de lo que ha cosechado
En una majestuosa escena de fe donde los corazones se unen antes que los cuerpos, y donde las personas se plantan firmes sin importar sus colores, lenguas o estatus, brilla sobre nosotros el bendito día de Eid al-Adha. Los seres humanos se encuentran desde todos los rincones, descalzos, despojados de vanidades, vistiendo los sudarios, circundando la Sagrada Casa mientras proclaman al unísono: *"Labbayka Alláhuma labbayk, labbayka lá sharíka laka labbayk"* (Aquí estoy ante Ti, oh Dios, aquí estoy; aquí estoy, Tú no tienes asociados, aquí estoy), el Único, el Absoluto, el Eterno. Son momentos en los que las personas recuperan su verdadera esencia de igualdad y la unidad de la creación para reafirmar la unicidad del Creador. Adoran a un solo Dios que no tiene copartícipes, ni entre los hombres ni en las piedras, sea cual sea su color, blanco o negro. Es el instante de renovar el pacto con Dios, de seguir Su legislación y Su camino, y de obedecer Sus mandatos plasmados en los versículos de Su Corán, el cual invita al ser humano a marchar bajo la guía del Libro Claro, descrito por Dios Glorificado sea con Sus palabras:
> *"Ciertamente, este Corán guía hacia lo que es más justo y recto, y da las buenas nuevas a los creyentes que obran rectamente de que tendrán una gran recompensa."*
> **(Al-Isrá [El Viaje Nocturno]: 9)**
Aquellos que no comprendieron la grandeza del llamado de Dios y lo que este les asegura si se comprometen a seguir Sus versículos con escucha y obediencia, y que fueron engañados por el demonio al abandonar el Corán, serán los perdedores en esta vida y en la otra. No cumplieron con su pacto con Dios para alcanzar la seguridad y la estabilidad en su vida terrenal; por lo tanto, sus esfuerzos se perdieron, sus súplicas se evaporaron y cayeron en sus propios pecados. El fuego del Infierno se ha preparado para recibirlos, para que gusten lo que cosecharon sus manos y las maldades y pecados que solían cometer, así como los crímenes que perpetraron contra Dios y contra el Corán.
Un ejemplo de ello son quienes se erigieron como guardianes del llamado del Islam bajo el título de eruditos religiosos, engañando a la gente con las palabras de los demonios y menospreciando el valor del Noble Corán, el cual Dios hizo luz para sacar a los hombres de las tinieblas a la claridad. Así lo declaró uno de los grandes clérigos, considerados líderes del llamado islámico, al afirmar: *«El Corán no representa más de un tercio del Islam, mientras que los dos tercios restantes son las narraciones y los dichos proféticos (Hadices)»*.
Aquí, este gravísimo acontecimiento se detiene ante una afirmación que inventa mentiras contra Dios y Su Mensajero, restando valor al Corán y a su llamado a la humanidad, el cual Dios reveló a Su Mensajero digno de confianza, ordenándole transmitir Su mandato a través de las palabras de Dios Glorificado sea:
> *"Seguid lo que os ha sido revelado por vuestro Señor y no sigáis a protectores fuera de Él. ¡Qué poco recapacitáis!"*
> **(Al-A'ráf [Los Lugares Elevados]: 3)**
Y así, aparece ante la gente un erudito adscrito al Islam, catorce siglos después, para emitir un juicio general en su discurso, inventando mentiras contra Dios y Su Mensajero, al dictaminar que el Corán —la única referencia del mensaje del Islam— no constituye sino un tercio de la religión. Su perspicacia se cegó ante lo que Dios Glorificado sea describió sobre los de su clase en Su decir:
> *"Y relátales la historia de aquel a quien dimos Nuestros signos y se desprendió de ellos; el Demonio lo persiguió y se convirtió en uno de los descarriados. Si hubiéramos querido, lo habríamos elevado con ellos; pero se apegó a la tierra y siguió sus propias pasiones. Su ejemplo es como el del perro: si lo coaccionas, jadea, y si lo dejas en paz, también jadea. Ese es el ejemplo de la gente que desmiente Nuestros signos. Narra, pues, las historias; tal vez así reflexionen. ¡Qué mal ejemplo ofrece la gente que desmiente Nuestros signos y se perjudica a sí misma! Aquel a quien Dios guía está bien guiado, pero aquellos a quienes Él extravía, esos son los perdedores."*
> **(Al-A'ráf [Los Lugares Elevados]: 175-178)**
Estos versículos son una advertencia sumamente severa del Señor de los Mundos para todo aquel que se atreva a rebajar el valor del Corán como guía, bendición y luz para el bien de la humanidad. Dios les pedirá cuentas por sus viles actos el Día en que no servirán de nada ni las riquezas, ni los hijos, ni el estatus, ni el liderazgo; cuando los opresores se presenten descalzos y desnudos, sin poseer nada para sí mismos en el Día del Juicio. El Infierno los recibirá, y sus guardianes les preguntarán:
> *"...Y sus guardianes les dirán: '¿Acaso no os llegaron Mensajeros surgidos de entre vosotros que os recitaban los versículos de vuestro Señor y os advertían del encuentro de este Día vuestro?'. Dirán: 'Sí, es verdad'; pero la sentencia del castigo se habrá decretado contra los incrédulos."*
> **(Az-Zumar [Los Grupos]: 71)**
¿Dónde están, pues, los musulmanes creyentes, sinceros y fieles a su pacto con Dios para acallar esas voces demoníacas que agreden al Noble Corán? Aquel que Dios hizo descender sobre Su Mensajero fiel para enderezar el rumbo de la humanidad, para que vivan en seguridad, paz y estabilidad bajo el amparo de la misericordia, la justicia, la igualdad, la benevolencia, la difusión de la paz y el respeto a la libertad humana y su derecho a la vida y a la elección de su religión y creencias, sin supervisor ni fiscalizador terrenal. Esa es la ley de Dios que liberó al ser humano de las cadenas de la esclavitud, el cautiverio y la restricción del pensamiento, el cual es un deber prescrito por Dios para mostrar al hombre el camino de la verdad y el de la falsedad. Solo Dios, Glorificado sea, permanece como guardián sobre Sus siervos, y el juicio se basará en la norma de la legislación divina expresada en la palabra de Dios Glorificado sea:
> *"Y di: 'La Verdad proviene de vuestro Señor; así pues, quien quiera, que crea, y quien quiera, que descrea'."*
> **(Al-Kahf [La Cueva]: 29)**
Lo que más necesita la nación hoy en día es regresar al Libro de su Señor mediante la reflexión, la acción y el compromiso, y no como un lema que se levanta ni palabras que se pronuncian de dientes para afuera. El Noble Corán no fue revelado por Dios para ser un mero legado que solo se recita, sino para conducir al ser humano hacia la verdad, la justicia, la paz y la misericordia, y para liberarlo de la opresión, la superstición y la esclavitud del hombre por el hombre. La nación seguirá distante de su unidad y su renacimiento mientras abandone el Libro de Dios o permita que quienes menosprecian su estatus confundan a la gente en nombre de la religión. El Juicio llegará, no cabe duda de ello, el Día en que todos comparecerán ante Dios, donde no habrá más autoridad que la Verdad, y donde no habrá salvación excepto para quien haya sido sincero en su pacto con Dios y haya seguido Su guía.
*¡Oh Dios mío, he transmitido el mensaje! ¡Oh Dios mío, sé testigo!*
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