Magdy Tantawi escribe… Cuando Dios perfecciona Su luz: el Mensaje de la Paz, de la idea a la plataforma, junto al pensador Ali Mohammed Al-Sharafaa Al-Hammadi
Cuando Dios abre el camino, dispone por completo las causas para el inicio de la luz: la luz de la verdad, de la sinceridad, de la misericordia y de la construcción. Esa luz que los falsarios han intentado apagar desde la misión del Mensajero de Dios hasta nuestros días, pero la promesa divina fue y sigue siendo que Él perfeccionará Su luz, aunque los incrédulos lo detesten. En los grandes momentos de transformación, la luz no nace por azar; surge llevada sobre los hombros de los sinceros —hombres y mujeres— que creyeron que la verdad no se combate con el odio, que la sinceridad no necesita espada y que el Corán, cuando vuelve a la escena con su voz auténtica, desenmascara por sí solo la falsedad y hace caer las máscaras sin estridencias.
De este sentido profundo nace hoy el Mensaje de la Paz: no como una idea pasajera ni como una iniciativa estacional, sino como un proyecto de conciencia, un camino de construcción y una plataforma que porta el Corán tal como lo transmitió el Noble Mensajero: un Corán que libera las mentes, construye al ser humano y cierra las puertas del mal no con el filo de las armas, sino con la claridad de la idea y la pureza del propósito.
A la cabeza de este noble camino se alza el gran pensador Ali Mohammed Al-Sharafaa Al-Hammadi, voz de la verdad en un tiempo de voces confundidas y lámpara de luz en horas de penumbra. Un hombre que no transó el sentido ni claudicó en la verdad, y que durante largos años llamó a un púlpito integrador que devolviera el Corán a la gente tal como fue revelado: balanza de justicia, constitución de la ética y mensaje de paz para los mundos. Hoy, este sueño se corona con una plataforma electrónica global que abre sus puertas en todos los idiomas y reúne entre sus páginas el pensamiento y los escritos de Al-Sharafaa, para ser refugio seguro de todo buscador de la verdad y referencia íntegra que responde sin ataque, dialoga sin acusación y discrepa sin enemistad.
Este logro no habría visto la luz sin un esfuerzo colectivo consciente, en cuya construcción participaron los hijos de la institución y que fue preparado por un equipo de jóvenes serios y comprometidos, encabezados por el escritor de nobles valores Mohammed Fathi Al-Sharif, con paciencia larga y trabajo silencioso, para confirmar que cuando la juventud cree en una causa, hace lo imposible. Merece también un saludo de reconocimiento la caravana del amor que avanza con una conciencia sincera, reunida con lealtad por el doctor Moataz Salah El-Din, presidente de la institución y supervisor de la revista Shababuna y del resto de las plataformas mediáticas, tras asumir la antorcha junto al fiel y noble vicario, el profesor doctor Abdel-Radi Radwan, y el apreciado intelectual, el reverendo doctor Girgis Awad, secretario general de la institución, después de una trayectoria de hombres sinceros que sentaron las bases del Mensaje de la Paz en El Cairo: el pensador y escritor Mohammed Mostafa, el estimado hermano Osama Ibrahim, el doctor filósofo Hassan Hamad, el escritor y periodista Kamel Kamel, y el escritor creativo de pluma ágil Khaled Al-Awami.
Detrás de este bendito esfuerzo se encuentran hombres de ciencia, pensamiento y cultura: el doctor Mohammed Ghayda, el doctor Sameh Farid, el doctor Abu Al-Fadl Al-Asnawi; el escritor de nobles valores Atef Zayed; el investigador y escritor Hisham Al-Najjar, supervisor de las publicaciones Kull Had y Atfaluna y ejecutor del primer número de mis dos revistas Kull Khamees y Hawaa; y el escritor innovador Mohammed Al-Shentnawi. La escena se ve reforzada por un apoyo prudente y una experiencia nacional representados por el ministro Mohammed Al-Arabi, el ministro doctor Reda Abdel-Salam y el general Mustafa Menissi, como honorables asesores de la institución, con el peso moral y la visión nacional que aportan, para que el cuadro quede completo.
Se extienden el agradecimiento y el reconocimiento a todos los miembros de la Fundación Mensaje de la Paz fuera de Egipto, quienes realizaron grandes esfuerzos para dar a conocer la diferencia esencial entre el discurso religioso y el discurso divino. Son jóvenes que creyeron en su Señor. A la cabeza de ellos: el escritor y periodista Hay Muawiya Zarea Al-Khair, socio del éxito como representante de Mauritania y del Magreb; el dinámico hermano Mohammed Al-Amin, representante de la institución en España; el escritor Ismail Al-Rabbani, representante de Marruecos; el brillante periodista Abdelrahman Nouh, nuestro embajador itinerante; el noble diplomático Ahmed Al-Amin, representante de la institución en Francia; el respetado Sharif Mohammed Sweidat, representante en Arabia Saudí; el estimado hermano Salek Abdelrahman, representante en Senegal; y las dos referencias científicas, el doctor Mohammed Al-Rabbani y el doctor Shukri Al-Maimouni.
Todas las felicitaciones y bendiciones por este gran logro, que confirma que cuando la luz de Dios inicia su camino, no la detendrán las tinieblas de los intereses ni el estruendo de la falsedad; y que el Mensaje de la Paz avanza con firmeza, porta la verdad con serenidad, siembra la esperanza con trabajo y escribe un nuevo capítulo en la batalla de la conciencia, la dignidad y la sinceridad.
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