Magdy Tantawy escribe: Repetiremos el mismo error ante la partida? Entre Gamal Abdel Nasser y Dhiaa Al-Awadi
Cuando partió Gamal Abdel Nasser, la escena no fue simple ni reducible a un elogio absoluto o a una condena total. Fue un hombre que cargó con un proyecto, cometió errores y alcanzó logros; por ello, las lágrimas se mezclaron con la controversia y el amor con la crítica. En un momento emocional trascendental, Nizar Qabbani escribió su famoso poema en el que decía: "Te hemos matado, oh último de los profetas", una frase que refleja el clímax de la emoción, mas no la balanza de la verdad.
Hoy, con la partida del Dr. Dhiaa Al-Awadi, se repite la misma pregunta bajo otra fórmula: ¿Tenemos la valentía de ver la imagen completa, o caeremos de nuevo en la trampa de la santificación o la demolición?
El hombre fue objeto de debate entre quienes vieron en él a un renovador en el campo del tratamiento con un enfoque distinto, y quienes mantuvieron reservas o criticaron algunas de sus prácticas o resultados. Esta es la naturaleza de toda experiencia humana viva: no está exenta de discrepancias ni se salva de la crítica. Sin embargo, el verdadero peligro no reside en la diferencia de opiniones, sino en la manera en que lidiamos con ella tras la partida.
Convertir a los fallecidos en símbolos por encima de la crítica mata la verdad, del mismo modo que transformarlos en "errores que caminan sobre la tierra" es injusto para la experiencia. La justicia exige que nos situemos en esa distancia difícil: recordar sus aciertos y sus fallos, sin exageraciones ni ingratitud.
Las sociedades que progresan no construyen su memoria solo sobre la emoción, sino sobre la evaluación racional. Preservan el logro, revisan el fracaso y aprenden de la experiencia sin dejarse arrastrar por el arrebato emocional. No es justo que escribamos nuestra historia o bien con la tinta de la santificación o bien con el sello de la acusación.
La partida de figuras influyentes es una prueba para nuestra conciencia colectiva: ¿Tenemos la capacidad de ser equitativos? ¿Sabemos distinguir entre el respeto y la divinización, o entre la crítica y la difamación?
Al final, nadie es infalible y ninguna experiencia es perfecta. Lo que perdura no es el ruido que acompaña a la muerte, sino el impacto real que el ser humano deja en la vida de los demás.
Debemos tener cuidado de no repetir la misma escena donde la emoción eclipsa a la verdad y la justicia se pierde entre el amor excesivo y el rechazo absoluto. Hagamos de cada partida una oportunidad para la reflexión, no para la exageración; para la construcción, y no para la división.
Que Dios nos conceda el éxito.
What's Your Reaction?
Like
0
Dislike
0
Love
0
Funny
0
Angry
0
Sad
0
Wow
0