Ali Muhammad Al-Shurafa Al-Hammadi escribe: "Y no te hemos enviado sino como misericordia para los mundos"
Resumen
En el editorial de la revista Al-Arab, en sus ediciones árabe e internacional, el profesor Ali Muhammad Al-Shurafa Al-Hammadi aborda el objetivo supremo de los mensajes celestiales. Afirma que Dios Todopoderoso creó al ser humano en la Tierra y envió mensajeros y profetas para guiarlo hacia el camino del bien y la rectitud, alejándolo de los senderos del mal, las discordias, los conflictos y las guerras. Todo ello con el fin de alcanzar el propósito más alto: la prosperidad de la Tierra a través de sociedades que gocen de seguridad, paz, justicia y solidaridad, viviendo una vida digna donde se preserven los derechos de las personas y prevalezca la misericordia. Esto confirma las palabras de Dios Altísimo a Su Noble Mensajero: "Y no te hemos enviado sino como misericordia para los mundos".
Detalles
El camino del bien y los senderos del mal
Al-Shurafa Al-Hammadi afirma: "Desde que Dios, Glorificado y Exaltado sea, creó al ser humano en esta tierra, le envió mensajeros y profetas con mensajes que lo guían hacia el camino del bien, lo alejan de los senderos del mal y lo convocan a establecer sociedades donde predominen la seguridad y la paz, y prevalezcan la justicia y la solidaridad. Estos mensajes llegaron para confirmar que el fin de la religión verdadera es preservar la dignidad del ser humano, proteger sus derechos y orientarlo hacia una vida digna basada en la misericordia, la igualdad y la cooperación. Dios Altísimo dijo: «Y no te hemos enviado sino como misericordia para los mundos» (Sura Al-Anbiya [Los Profetas], versículo 107)".
Seguir los deseos y alimentar el odio
Al-Shurafa Al-Hammadi continúa su discurso sobre el mensaje celestial destinado a la prosperidad de la Tierra: "Con esta misericordia, Dios envió a Sus profetas para guiar a la humanidad hacia la conducta recta y advertirles sobre el verdadero enemigo del hombre: el Demonio (Satanás), quien se esfuerza por corromper la vida de los seres humanos, empujándolos hacia la falsedad y la comisión de pecados, especialmente aquellos que violan los derechos humanos y atentan contra su libertad y dignidad. El Demonio seduce al hombre para que siga sus deseos mundanos, sembrando en su corazón odio, rencor y arrogancia, lo que conduce a la ruptura del tejido social y a la propagación de la violencia y los conflictos. Estos fenómenos negativos amenazan la estabilidad de las naciones y debilitan los vínculos entre los miembros de una misma sociedad".
El "Mensaje de Paz": Un enfoque integral
Respecto al enfoque del Islam que fundamenta la misericordia entre las personas, Al-Hammadi dice: "De aquí surge el 'Mensaje de Paz' como un método divino integral que orienta a las personas hacia el compromiso con los valores superiores revelados en los libros celestiales, los cuales culminaron con el Sagrado Corán, el sello de los mensajes, que representa la esencia de las enseñanzas de todos los profetas y mensajeros. Dios Altísimo dijo en Su Libro: «Ciertamente, este Corán guía hacia lo que es más recto» (Sura Al-Isra [El Viaje Nocturno], versículo 9). Así, el 'Mensaje del Islam' traza para el ser humano el camino del bien y establece una sociedad donde imperan la justicia y la igualdad, prohíbe la agresión y protege la dignidad humana, sin importar su religión, raza o color. Una de las mayores pruebas de cómo Dios honró al ser humano es Su palabra: «Ciertamente, hemos honrado a los hijos de Adán, los hemos llevado por tierra y por mar, les hemos proveído de cosas buenas y los hemos favorecido notablemente por encima de muchos de los que hemos creado» (Sura Al-Isra, versículo 70). Este honor no es exclusivo de un grupo sobre otro, ni de una nación sobre otra, sino que es un honor universal para todos los seres humanos, independientemente de sus creencias o trasfondos culturales".
Falsas pretensiones de superioridad y justificación del pecado
Sobre quienes alegan distinción y superioridad, Al-Hammadi señala: "Cualquier pretensión que reclame la superioridad absoluta para un grupo específico de personas y justifique la comisión de pecados y crímenes contra los demás es una pretensión falsa. Contradice la esencia de los mensajes divinos que llaman a la unidad de la humanidad y al respeto por la dignidad de cada persona. Hoy tenemos la necesidad urgente de inspirar el 'Mensaje de Paz' en nuestras palabras y acciones, y de comprender que la verdadera paz comienza en el interior del ser humano, cuando se libera de las ilusiones, abandona el fanatismo y dirige su pensamiento a reflexionar sobre las palabras de Dios con mente abierta y espíritu tolerante. La comprensión profunda de los propósitos del Sagrado Corán y la activación de sus valores en nuestra vida diaria es el camino más recto para construir una sociedad cohesionada, donde la voz de la razón y el diálogo se eleve por encima de las voces del odio y la división. El Altísimo dijo: «Llama al camino de tu Señor con sabiduría y buena exhortación, y debate con ellos de la mejor manera» (Sura Al-Nahl [Las Abejas], versículo 125). En este versículo hay una invitación explícita a establecer un diálogo refinado, respetar el pensamiento ajeno y alejarse de la violencia al difundir valores y principios".
Lograr la paz y preservar la dignidad humana
Al-Shurafa Al-Hammadi concluye su editorial diciendo: "La paz no se logrará en ninguna sociedad a menos que se proteja la dignidad del ser humano y se respete su derecho a la vida, a la expresión y a la justicia. La verdadera fe no consiste en pretender superioridad, sino en realizar buenas obras, tener buenas intenciones y mantener posturas de misericordia y justicia. Los mensajes de los profetas, desde Noé, Abraham, Moisés, Jesús hasta Muhammad (la paz sea con todos ellos), llegaron para guiar al ser humano, no para su fanatismo; para establecer un paraíso en la tierra, no para encender el fuego de la discordia. Trabajemos todos para difundir estos valores, protejamos nuestras naciones de los promotores de la división y preservemos la paz social mediante la cooperación y la fraternidad. Devolvamos al ser humano al lugar que Dios le otorgó al honrarlo como sucesor en la tierra, responsable de prosperar en ella con bien y justicia".
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