Cuando te cuestionas más a ti mismo después de leer una palabra sincera

Apr 22, 2026 - 12:17
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Cuando te cuestionas más a ti mismo después de leer una palabra sincera

Escribe: Dr. Moataz Salah El-Din

Gracias a mi hermano, el profesor Magdy Tantawy, quien no solo escribió palabras, sino que colocó ante nosotros un espejo honesto que nos obliga a revisarnos una y otra vez antes de que llegue el día en que el arrepentimiento no sirva de nada.

Lo dijo con una sencillez cruda: "Una vida cuyo final es ser arrojado a un foso".

La frase puede parecer impactante, pero resume una realidad de la que muchos huyen.

Nacemos, crecemos, nos esforzamos, acumulamos, luchamos, discrepamos... y luego terminamos en un foso estrecho, donde no llevamos con nosotros ni dinero, ni poder, ni nombres que llenen el mundo de estruendo.

¿Qué valor tiene entonces toda esta carrera si el destino es el mismo?

Aquí comienzan las preguntas reales…

¿Vivimos para consumir el tiempo o para entender su significado?

¿Aquello que perseguimos merece que consumamos nuestras vidas por ello?

¿Y por qué oprimimos, mentimos y nos enorgullecemos, como si fuéramos eternos?

Cuando el ser humano comprende que el final es el silencio en un foso, los criterios cambian.

Las batallas triviales se vuelven pequeñas, las disputas insignificantes se desvanecen y se revela el valor de la sinceridad.

La justicia se convierte en una necesidad, no en un lujo, y la benevolencia pasa a ser una inversión para lo que viene después del final, no solo un comportamiento pasajero.

El problema no es el foso… sino la negligencia previa.

Es que el ser humano viva como si no fuera a rendir cuentas, como si nunca fuera a estar un día despojado de todo, excepto de sus obras.

La vida no necesita tanto dinero como necesita claridad de visión,

ni necesita tanto ruido como necesita honestidad,

ni necesita poder tanto como necesita una conciencia despierta.

Si el destino es el mismo… que el camino sea diferente.

Un camino que alivie a las personas y no las abrume,

que construya y no destruya,

que una y no divida.

Y si buscamos la brújula que devuelva al ser humano su equilibrio, no encontraremos nada más sincero ni más claro que el Libro de Dios.

Regresar al Corán no es un eslogan, sino un retorno a la balanza de la justicia, a la luz de la guía y al método de vida que corrige el rumbo antes de que sea demasiado tarde.

Aquí permanece presente con fuerza lo que siempre nos recuerda nuestro distinguido maestro, el pensador Sr. Ali Muhammad Al-Shurafa Al-Hammadi: que la salvación no está en la abundancia de lo que poseemos, sino en la sinceridad de lo que hacemos; y que el Corán es el pacto entre nosotros y Dios: en él está la guía, en él está la rendición de cuentas y en él está el camino a la salvación.

Quien desee llegar al final en paz…

que haga del Corán el compañero de su camino y ponga en práctica lo que en él se dicta, porque es una constitución de vida divina.

Y quien desee escapar de la negligencia…

que lo lea y actúe conforme a él, con un corazón vivo y una obra sincera.

Porque la verdadera pregunta no es: ¿Cómo vivimos?

Sino: ¿Cómo llegamos a ese foso… habiendo cumplido con nuestro deber, sin remordimientos?

Solo entonces… la vida cobra sentido, a pesar de su brevedad,

y la muerte se convierte en un mensaje… no en un final.

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