Ismail Eid escribe: Visita a la Iglesia Evangélica: Una encarnación viva del mensaje de paz
En una escena humana que refleja los más altos significados de coexistencia y tolerancia, participé junto a la delegación de la Fundación "Mensaje de Paz" (Resala Al-Salam) en una visita a la Iglesia Evangélica para felicitarles por la Pascua, en un paso que encarna el espíritu de amor y unidad entre los miembros de una misma sociedad.
La visita no fue solo un acto protocolario pasajero, sino que tuvo un carácter distinto y especial. Parecía una encarnación viva del mensaje de paz promovido por el pensador y escritor Sr. Ali Al-Shurafa Al-Hammadi; ese mensaje basado en la difusión de los valores de tolerancia y la superación de las barreras intelectuales y religiosas, en pos de un mundo donde prevalezcan el entendimiento y la humanidad.
El encuentro se caracterizó por un calor humano sincero, donde los corazones se adelantaron a las manos en el saludo, reflejando la profundidad de los vínculos humanos que trascienden cualquier diferencia. En este contexto, el periodista Magdy Tantawy transmitió las felicitaciones del pensador Ali Al-Shurafa al Dr. Gerges Awad, pastor de la iglesia, y a los presentes, subrayando que la humanidad es un lenguaje único que no conoce el fanatismo ni la exclusión, y que la fe verdadera se basa en el reconocimiento y respeto al prójimo.
En el corazón de esta escena, se manifiesta la eterna verdad coránica: «No hay coacción en la religión», para confirmar que la fe no se impone y que la libertad es la base de la relación entre el ser humano y su Creador. Desde esta perspectiva, la paz se convierte en un horizonte abierto sin restricciones, que acoge la razón y la conciencia, y abraza a todos sin discriminación.
Dentro de la iglesia, el ambiente parecía una invitación abierta a un mundo más puro; un mundo donde la voz de la razón venza al ruido del odio, y donde los valores de tolerancia se eleven sobre toda forma de fanatismo y extremismo. El encuentro fue un mensaje claro de que la paz no es solo un lema que se alza, sino un comportamiento que se practica, comenzando por el individuo y extendiéndose a toda la sociedad.
Durante la visita, percibimos un espíritu sincero entre los asistentes y una fe real en que el mensaje de paz no son palabras que se dicen, sino un estilo de vida que se vive. La visita demostró que hay quienes creen que el ser humano debe vivir sin miedo, sin odio y sin prejuicios que limiten su libertad de ser diferente. No se conforman con levantar consignas, sino que traducen los valores en acciones diarias: una palabra amable, un apretón de manos sincero y una intención pura de construir un mundo donde quepan todos.
Finalmente, el amor fue el título principal, mientras que la conciencia honesta y la libertad de pensamiento fueron la esencia del mensaje de paz; un mensaje que llama a una humanidad más profunda y a un mundo más justo y tolerante, donde todos se encuentran en un terreno común cimentado en el respeto mutuo y la fe en el valor del ser humano.
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