Atif Zayed escribe: La Liga Árabe entre el retroceso y la esperanza
El pensador árabe Ali Al-Shurafa Al-Hammadi ha escrito numerosos artículos en los que aborda las preocupaciones del mundo árabe y analiza sus crisis con valentía y profunda conciencia, llamando a un despertar intelectual que devuelva a la nación su cohesión y unidad. Asimismo, ha publicado libros que proponen un proyecto árabe unificado en los ámbitos económico, de defensa y cultural, basado en la cooperación y la integración entre los países árabes para lograr seguridad, estabilidad y desarrollo sostenible.
Hoy estamos ante un nuevo artículo del pensador Ali Al-Shurafa, que porta una llama de esperanza para corregir el rumbo de la Liga de los Estados Árabes.
Primero: Una liga sin influencia real
Desde su creación en 1945, las esperanzas estaban puestas en la Liga Árabe para que fuera un foro de unidad y una voz común de la nación árabe. Sin embargo, las décadas transcurridas han revelado su debilidad institucional, convirtiéndola en muchas ocasiones en un escenario de declaraciones diplomáticas sin efecto real sobre el terreno.
Las crisis árabes —desde Palestina hasta Irak, Siria y Yemen— se han repetido sin que la Liga haya logrado ofrecer soluciones prácticas o proteger la seguridad nacional árabe frente a las injerencias externas. La toma de decisiones árabes se ha visto subordinada a los intereses individuales, y ha desaparecido la voluntad colectiva que garantiza la dignidad de la nación.
Segundo: La visión de Ali Al-Shurafa para revivir el papel árabe
Ante este retroceso, el pensador árabe Ali Mohamed Al-Shurafa Al-Hammadi propone una visión reformista audaz para reconstruir el trabajo árabe conjunto.
Sostiene que la unidad árabe no puede edificarse únicamente sobre la emoción o la historia compartida, sino sobre un proyecto realista basado en una economía sólida, una defensa común y una conciencia cultural unificada.
Afirma además que la falta de voluntad consciente ha dejado a la Liga Árabe como un cuerpo sin alma, y que la reforma debe comenzar renovando su Carta, para que sea un instrumento de acción y ejecución, no solo de recordatorios y discursos.
Tercero: La economía árabe unificada como base de la independencia
Al-Shurafa subraya que la economía es el pilar fundamental de la soberanía y la dignidad nacional, pues una nación que importa su alimento y su armamento no posee libertad alguna.
Por ello, llama a establecer un sistema económico árabe integrado que aproveche los vastos recursos naturales del mundo árabe y redistribuya la riqueza de manera que promueva la complementariedad y no la competencia.
La creación de un mercado árabe común, así como la conexión de infraestructuras, energía y transporte entre los países árabes, podría transformar la región en una potencia económica capaz de rivalizar con los grandes bloques de Europa y Asia.
Cuarto: La defensa árabe común como garantía de seguridad
En su visión de la seguridad árabe, Al-Shurafa afirma que la seguridad no se importa y que depender de fuerzas extranjeras para proteger nuestras naciones es el origen de la debilidad y la división.
Por ello, aboga por activar el Tratado de Defensa Árabe Común y construir un sistema de seguridad moderno en el que los ejércitos árabes compartan entrenamiento, experiencia y tecnología.
Cuando la voluntad militar se une bajo un mismo objetivo, la agresión se vuelve imposible y los árabes recuperan su posición como fuerza estabilizadora en la región.
Quinto: De los eslóganes a la acción
Al-Shurafa es consciente de que el camino de la reforma es difícil, pero posible con la voluntad de los líderes, los intelectuales y las instituciones que poseen un proyecto claro de renacimiento.
Hoy la Liga Árabe se encuentra ante una encrucijada: o permanece prisionera de la rutina y la ineficacia, o adopta un nuevo pensamiento que la convierta en una voz activa de los árabes en el mundo.
Ese es precisamente el núcleo del Proyecto de Conciencia Árabe de Al-Shurafa, que llama a reconstruir el pensamiento colectivo de la nación sobre las bases de la cooperación, la justicia, la conciencia y la responsabilidad compartida.
Conclusión
Ha llegado el momento de que la Liga Árabe recupere su espíritu y su papel histórico, adoptando la visión reformista y unificadora planteada por Ali Mohamed Al-Shurafa Al-Hammadi. Sin una economía integrada y una defensa común, los árabes seguirán divididos frente a la tormenta.
Pero si se unen en torno a un proyecto de conciencia e integración, nacerá de la debilidad de la Liga una nueva fuerza que devuelva a la nación su lugar entre las naciones y restituya el verdadero sentido de la arabidad.
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