Atef Zayed escribe... Un paralelismo entre la visión de Al-Sharfaa Al-Hammadi y la visión internacional sobre la estabilidad en Palestina

Sep 30, 2025 - 17:16
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Atef Zayed escribe... Un paralelismo entre la visión de Al-Sharfaa Al-Hammadi y la visión internacional sobre la estabilidad en Palestina

Desde el inicio de las discusiones sobre los arreglos para el "día después" en la Franja de Gaza, han surgido propuestas internacionales y regionales que abogan por el despliegue de fuerzas extranjeras para asumir la administración de seguridad, y quizás civil, durante un período de transición. La idea se plantea como un medio para mantener la seguridad y crear un entorno para la reconstrucción, pero en realidad conlleva profundos riesgos estratégicos que podrían reproducir la crisis palestina en lugar de resolverla. Una comparación con experiencias internacionales como las de Kosovo y Timor Oriental revela claramente que este camino está plagado de complejidades políticas, de seguridad y sociales.

La soberanía entre el texto y la realidad:

Las fuerzas extranjeras podrían privar a los palestinos de la poca soberanía que les queda sobre la Franja. La experiencia de Kosovo es un ejemplo flagrante: las fuerzas internacionales entraron en 1999 como un arreglo temporal, pero permanecieron más de dos décadas, y su influencia persistió incluso después de la declaración de independencia. Esto plantea preguntas reales sobre la capacidad de los palestinos para recuperar su propia decisión si se les impone este modelo.

Posible choque con las facciones:

Gaza no es un entorno políticamente o militarmente inactivo. Las armas allí son parte de la ecuación nacional, y cualquier presencia extranjera se interpretará como un paso hacia su desarme o limitación. En Timor Oriental, las fuerzas extranjeras enfrentaron resistencia de grupos locales a pesar de que llegaron bajo el paraguas de la ONU. Y en Gaza, donde el conflicto con Israel es continuo, las probabilidades de enfrentamiento serán aún más complejas y peligrosas.

Consolidación de la división palestina

Encomendar la administración de Gaza a fuerzas extranjeras significa marginar a las partes palestinas, ya sea la Autoridad Nacional o las facciones. Esto profundiza la división existente, ya que algunas fuerzas palestinas se encontrarán en confrontación con la "administración internacional", mientras que otras partes podrían aceptarla como un hecho consumado. El resultado: más fragmentación en lugar de la unidad nacional necesaria.

Agendas más externas que palestinas:

Los precedentes históricos indican que la presencia de fuerzas extranjeras a menudo está dictada por los intereses de las grandes potencias. En Kosovo, estuvo vinculada a los arreglos de la OTAN y los equilibrios europeos, y no necesariamente a las prioridades de la población. En Gaza, se teme que el objetivo principal sea tranquilizar a Israel y redibujar el panorama de seguridad para servir a sus intereses, en lugar de empoderar a los palestinos con su derecho a la autodeterminación.

Ausencia de una solución sostenible

El mayor peligro es que estos arreglos no abordan la raíz del problema: la ocupación y la ausencia de un Estado palestino. Cualquier administración extranjera será solo un paliativo temporal, que pospondrá las crisis en lugar de disiparlas.

Y la solución alternativa está en el interior

Como el pensador Ali Al-Sharfaa Al-Hammadi planteó y aclaró anteriormente...

La solución comienza desde el interior palestino, a través de la formación de un gobierno unificado que represente a todas las fuerzas y facciones, al que se le otorgue plena autoridad política y sea capaz de liderar la nueva etapa, tanto interna como externamente. El gobierno palestino debe ser consciente de la gravedad del momento y apresurarse a unificar sus filas antes de que sea demasiado tarde y se pierdan la tierra y la identidad juntas.

Las experiencias comparadas demuestran que la estabilidad real no se impone desde el exterior, sino que se construye desde el interior. La opción más realista reside en un consenso palestino interno que conduzca a la formación de un gobierno de unidad nacional y a la reconstrucción de las instituciones políticas y de seguridad sobre bases participativas. La comunidad internacional puede desempeñar un papel de apoyo político y económico, pero no de tutora a través de fuerzas extranjeras. La legitimidad emana del pueblo, no de las armas internacionales.

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