Ali Mohamed Al-Sharfa Al-Hammadi escribe El Corán: la llave de la dignidad y la puerta de la victoria
En una época en la que las naciones se confabulan, las crisis se suceden, se arrebata la voluntad de los pueblos, se saquean sus riquezas y se viola su dignidad, la gente debe reconsiderar su rumbo, reflexionar sobre su realidad oscura y pensar en las causas de su humillación y de su debilidad.
Ha llegado el momento de comprender que su presente no es más que el reflejo de su abandono de la fuente de su orgullo y de su alejamiento del método de su Señor: el Corán.
Las naciones que se apartan de la guía de Dios, siguen los caprichos humanos, encarcelan sus mentes en los moldes de la imitación ciega y se distraen con las luchas por el poder, la riqueza y la influencia, están condenadas a la fragmentación y al declive.
Dios Todopoderoso dice:
«Y quien se aparte de Mi recuerdo tendrá una vida miserable, y el Día de la Resurrección lo resucitaremos ciego» (Taha 124).
El Corán… guía y luz
El Corán no es un libro que se lee solo por bendición, ni un adorno que se cuelga en las casas u oficinas. Es un método de vida, una ley de justicia, una luz de orientación y una constitución de reforma.
Dios dice:
«Este Corán guía hacia lo que es más recto» (Al-Isrá 9),
y:
«Os ha llegado de Dios una luz y un Libro claro. Con él, Dios guía por los caminos de la paz a quienes buscan Su complacencia y los saca de las tinieblas a la luz con Su permiso» (Al-Māida 15-16).
Quien toma al Corán como guía y consejero encuentra en él su liberación de la humillación, se encamina hacia el sendero de la victoria y la dignidad y asciende del abismo de la dureza y la división al horizonte de la misericordia y la unidad.
La fe… la fuerza más grande frente a los enemigos
Armarse con la fe y confiar en Dios es lo más valioso que posee el creyente ante los desafíos. Dios Todopoderoso ordenó a Sus siervos prepararse, y vinculó la victoria con la preparación y la fuerza; pero hizo de la fe en Él y de Su unicidad la base suprema del poder:
«Preparaos contra ellos todo lo que podáis de fuerza y de caballos de guerra para infundir temor en el enemigo de Dios y en el vuestro» (Al-Anfál 60).
Sin embargo, la preparación no es solo material, sino también espiritual: fe que llena el corazón de certeza y firmeza.
Dios dice:
«Di: ¡Oh Dios, Soberano del reino! Das el reino a quien quieres y se lo quitas a quien quieres; honras a quien quieres y humillas a quien quieres. En Tu mano está el bien. En verdad, Tú eres poderoso sobre todas las cosas» (Āl Imrán 26).
Con esta fe se arranca el miedo del corazón de los creyentes y se planta en su lugar el valor; se convierten en una fuerza invencible, pues Dios prometió a Sus siervos creyentes la victoria:
«Nos incumbe socorrer a los creyentes» (Ar-Rum 47),
y: «Dios apoyará a quienes Le ayuden; en verdad, Dios es Fuerte y Poderoso» (Al-Hajj 40).
La verdadera derrota es abandonar el Corán
Quien abandona el Corán elige el camino de la ruina y se encuentra en un constante extravío, en lucha interior, caos exterior, división entre sus hijos y dominio de sus enemigos.
Dios Todopoderoso dice:
«Y el Mensajero dijo: ¡Oh Señor mío! Mi pueblo ha tomado este Corán por algo abandonado» (Al-Furqán 30).
Las consecuencias de este abandono son que la gente sustituye la ley de Dios por los deseos humanos; se pierden los valores, la injusticia reemplaza a la justicia, las discordias se propagan y la brújula moral se extravía, permitiendo que las fuerzas de la tiranía dominen y se pisotee la dignidad humana:
«Y quienes no juzgan conforme a lo que Dios ha revelado, esos son los incrédulos» (Al-Māida 44),
«¿Acaso buscan el juicio de la ignorancia? ¿Y quién es mejor juez que Dios para un pueblo convencido?» (Al-Māida 50).
Elegir entre el camino de la luz o hundirse en la oscuridad
Dios ha otorgado a los hombres libertad de elección, pero el resultado es claro: o se sigue Su Libro y se alcanza el éxito, o se apartan de Su recuerdo y sufren la pérdida.
«Quien siga Mi guía no se extraviará ni será desgraciado. Pero quien se aparte de Mi recuerdo tendrá una vida miserable» (Taha 123-124).
El arrepentimiento no servirá cuando sea demasiado tarde; quien se rebele contra Dios, se oprima a sí mismo y contradiga Su ley no hallará escape del castigo divino:
«El día en que ni la riqueza ni los hijos servirán de nada, salvo quien llegue a Dios con un corazón puro» (Ash-Shuará 88-89).
Conclusión… Volver a Dios es el camino de la salvación
La salvación solo se logra regresando a Dios, enorgulleciéndose del Corán, tomándolo como fuente de orientación, cumpliendo sus mandatos, evitando sus prohibiciones y aplicándolo en todos los ámbitos de la vida.
Dios dice:
«¡Oh vosotros que creéis! Responded a Dios y al Mensajero cuando os llame a aquello que os da vida» (Al-Anfál 24).
En el Corán se hallan la vida, la dignidad, la victoria, la misericordia y la justicia; quien elija otro camino no cosechará sino derrotas, pérdidas y arrepentimiento.
¿No ha llegado el momento de volver al Libro de nuestro Señor?
«Si ayudáis a Dios, Él os ayudará y afirmará vuestros pies» (Muhammad 7),
«Tu Señor no destruiría las ciudades por injusticia mientras sus habitantes fueran rectos» (Hud 117).
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