Ali Mohamed Al-Sharafaa escribe: El islam es un mensaje de justicia, libertad y paz, no una religión de conquistas ni de agresión…

Dec 28, 2025 - 11:44
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Ali Mohamed Al-Sharafaa escribe: El islam es un mensaje de justicia, libertad y paz, no una religión de conquistas ni de agresión…

El islam, en su esencia, no fue un proyecto de invasión, ni un mensaje para imponer hegemonía, ni una religión para justificar el asesinato y el despojo de las patrias. Llegó como una revelación de Dios para ser un camino civilizatorio que libere al ser humano de la injusticia, establezca la equidad, proteja la dignidad y funde relaciones humanas basadas en la paz y la cooperación.

Sin embargo, la distorsión que ha sufrido el islam a lo largo de la historia fue consecuencia de acciones humanas que se atribuyeron falsamente a la religión, cuando transformaron el mensaje divino —de guía y justicia— en instrumentos de conflicto y agresión, y cubrieron sus crímenes en nombre de Dios. Así, el daño causado al islam por esos actos fue mayor que el causado por sus enemigos.

Dios estableció en el islam una ley y un método para ser una hoja de ruta de la vida individual y colectiva, basada en la justicia, la misericordia, la responsabilidad y la libertad, y no como una invitación a la ocupación, la agresión o la opresión de los pueblos.
Dijo Dios, Altísimo:

«Él os ha prescrito en la religión lo que recomendó a Noé, lo que te hemos revelado, y lo que recomendamos a Abraham, Moisés y Jesús: que establezcáis la religión y no os dividáis en ella»
(Corán, Ash-Shura 13).

Así, el islam en su origen es una unidad de valores, no un proyecto de división y conflicto.

La justicia es el fundamento del gobierno en el islam

Dios no dejó la cuestión del poder a los caprichos humanos, sino que estableció un principio rector sin el cual ninguna sociedad puede subsistir: la justicia. Y la justicia en el islam no está dirigida solo a los musulmanes, sino a toda la humanidad sin distinción.
Dijo Dios:

«Ciertamente, Dios ordena la justicia y la excelencia»
(An-Nahl 90).

Y dijo:

«¡Oh creyentes! Sed firmes por Dios, dando testimonio con equidad. Que el odio hacia un pueblo no os lleve a ser injustos. Sed justos; eso es más cercano a la piedad»
(Al-Ma’ida 8).

La justicia es una obligación incluso con quienes discrepamos, no una concesión que desaparece en la enemistad.

La libertad del ser humano para elegir la religión y la vida

Dios hizo de la libertad un pilar esencial del mensaje islámico: no hay coacción en la religión, ni imposición sobre la fe, ni tutela sobre las conciencias.
Dijo Dios:

«No hay coacción en la religión»
(Al-Baqara 256).

Y dijo:

«Di: La verdad procede de vuestro Señor; quien quiera, que crea, y quien quiera, que no crea»
(Al-Kahf 29).

Estos versículos cierran el paso a quienes afirman que el islam se difundió por la espada o se basó en la imposición.

La prohibición de la agresión y la condena de la guerra injusta

La guerra en el islam no es un principio ni un objetivo, sino una excepción defensiva regida por estrictos límites éticos, en la que se prohíbe toda forma de agresión.
Dijo Dios:

«Combatid por la causa de Dios a quienes os combaten, pero no agredáis; ciertamente Dios no ama a los agresores»
(Al-Baqara 190).

Y dijo:

«Por ello decretamos para los Hijos de Israel que quien mate a una persona sin que sea por otra persona o por corrupción en la tierra, será como si hubiera matado a toda la humanidad»
(Al-Ma’ida 32).

¿Cómo puede atribuirse al islam lo que contradice sus textos claros en la prohibición del asesinato y la agresión?

La shura y la responsabilidad del gobernante

El islam no conoció el poder absoluto ni la sacralización política; estableció el principio de la consulta (shura) y vinculó la autoridad con la responsabilidad y la rendición de cuentas.
Dijo Dios:

«Sus asuntos se deciden mediante consulta entre ellos»
(Ash-Shura 38).

Y dijo:

«Dios os ordena devolver los depósitos a sus dueños y, cuando juzguéis entre la gente, hacerlo con justicia»
(An-Nisa 58).

El gobernante en el islam es un depositario de confianza, no un tirano; responsable, no infalible.

La cooperación y la paz como base de las relaciones humanas

El islam no vino a aislar a los musulmanes del mundo, sino que llamó a cooperar en el bien y la piedad y a rechazar la agresión.
Dijo Dios:

«Cooperad en el bien y la piedad, y no cooperéis en el pecado y la agresión»
(Al-Ma’ida 2).

Y dijo:

«Y si se inclinan hacia la paz, inclínate tú también hacia ella»
(Al-Anfal 61).

El principio es la paz, no la guerra; la cooperación, no el choque.


Cómo se distorsionó el mensaje

Cuando el islam fue reducido a cinco pilares despojados de sus fines, cuando los versículos del Corán fueron vaciados de su significado civilizatorio y cuando se alzaron consignas religiosas para justificar la invasión y el asesinato, los verdaderos valores del islam quedaron enterrados bajo los escombros de los crímenes. Así, el islam pasó a ser acusado de actos que no guardan relación alguna con el Libro de Dios.
Dijo Dios:

«¿Acaso creéis en una parte del Libro y negáis otra?»
(Al-Baqara 85).


Conclusión

Levantar la injusticia cometida contra el islam no se logra con una defensa emotiva ni justificando la historia, sino mediante un retorno sincero al Corán como única referencia y una comprensión integral que devuelva al mensaje su verdadero significado: un mensaje de justicia, libertad, misericordia y paz para toda la humanidad.
Dijo Dios:

«Y no te hemos enviado sino como misericordia para los mundos»
(Al-Anbiya 107).

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