Hoja de ruta del pensador Ali Muhammad Al-Shurafa Al-Hammadi para que el musulmán reciba el Ramadán.

Feb 18, 2026 - 14:30
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Hoja de ruta del pensador Ali Muhammad Al-Shurafa Al-Hammadi para que el musulmán reciba el Ramadán.

Resumen

El gran pensador árabe, el Sr. Ali Muhammad Al-Shurafa Al-Hammadi, afirma que el ayuno del mes de Ramadán es un medio dirigido a un fin importante: la piedad (Taqwa). El autor explica que la piedad consiste en cumplir con las obligaciones de Dios —Exaltado sea— tal como lo ordenó, alejarse de los pecados, la injusticia y la opresión, y que el ser humano coopere en la bondad y la piedad. Durante Ramadán, es indispensable que ampliemos nuestras buenas obras, luchemos contra nosotros mismos (nuestros deseos) y los contengamos.

Al-Shurafa concluyó su intervención instando a los musulmanes a aprovechar el mes de Ramadán y a volver al Corán, tanto en su lectura como en su meditación, ya que el Sagrado Corán contiene un mapa de ruta completo e integral para todos los asuntos de la vida... A continuación, los detalles...

Lea también: Al-Shurafa Al-Hammadi: Los versículos de Dios son el juez en toda disputa relacionada con el Islam... y las legislaciones del Corán iluminan el camino de la gente... Una nueva tesis.

El propósito del ayuno es la piedad

El ayuno del mes de Ramadán es solo un medio para alcanzar un objetivo deseado: la piedad. Esto es evidente en las palabras de Dios —Exaltado sea—: "¡Oh, creyentes! Se os ha prescrito el ayuno al igual que se les prescribió a quienes os precedieron, para que alcancéis la piedad" (Al-Baqarah: 183).

Significados sublimes de la piedad

La piedad es cumplir con los deberes de la adoración tal como Dios lo ordenó, y temerle el Día del Juicio, lo cual impide cometer toda clase de pecados. Significa también abstenerse de causar daño y agresiones, alejarse de la injusticia y la opresión, y acercarse a Dios recitando el Corán, reflexionando sobre sus versículos, siguiendo lo que Dios ha revelado y evitando lo que ha prohibido. Dios Todopoderoso dice: "Y cooperad en la bondad y la piedad, y no cooperéis en el pecado y la agresión" (Al-Ma'idah: 2).

Expansión de las buenas obras

Dios —Exaltado sea— ordena a los musulmanes que amplíen sus buenas obras, la caridad, y que cooperen en todos los caminos del bien: reconciliando a las personas, mostrando solidaridad para ayudar a los necesitados, aliviando el daño de los oprimidos, absteniéndose totalmente de ayudar a los opresores y transgresores, siguiendo los caminos de la justicia y defendiendo los derechos.

Desviar a las personas de los objetivos

La nación ha sido afligida por algunos malos juristas que han engañado a la gente con interpretaciones derivadas de relatos que respaldan sus propias conclusiones, para desviarlos del discurso divino dirigido a la humanidad. Estos han actuado limitando los pilares de la religión únicamente a los actos de adoración (rituales), distrayendo a las personas y alejándolas de los propósitos y metas supremas del Islam, reemplazando el fin por los medios.

La lucha interior y el control de los deseos

Los actos de adoración rituales son fáciles de aplicar y no requieren el esfuerzo de la lucha interior, ni de doblegar y controlar los propios deseos para entrenarse en la moral del Corán y sus nobles virtudes, las cuales Dios ordenó a los musulmanes cumplir en sus tratos y comportamientos.

Atacar a la nación en su fe

No siempre las intenciones son buenas y los propósitos nobles. De hecho, percibimos que detrás de las campañas que atacan a la nación ideológica y doctrinalmente se encuentran ciertas narraciones y relatos dudosos (Israilíyat). Su objetivo es impedir el levantamiento y el renacimiento de la nación, manteniendo a los musulmanes atrapados en un torbellino de debates y filosofías importadas de Europa, y llevándolos a creer en relatos que han dividido a los musulmanes en sectas, facciones y partidos que luchan entre sí. Todo esto, mientras leemos en el Corán que Dios hizo al Profeta una misericordia para la humanidad en Sus palabras: "Y no te hemos enviado sino como misericordia para los mundos" (Al-Anbiya: 107).

El retorno al Libro de Dios

El mes de Ramadán es una oportunidad para que los musulmanes regresen al Sagrado Corán: leyéndolo, reflexionando sobre él, comprendiendo sus significados y aplicando sus enseñanzas en las relaciones interpersonales y en todos los aspectos de la vida.

El mes de Ramadán y el Corán

Dios Todopoderoso honró este mes bendito al revelar en él el Sagrado Corán como guía para la humanidad, al decir: "El mes de Ramadán, en el cual fue revelado el Corán como guía para los hombres y como pruebas claras de la guía y el discernimiento. Por tanto, quien de vosotros esté presente este mes, que ayune; y quien esté enfermo o de viaje, que lo haga en un número igual de otros días. Dios quiere para vosotros la facilidad y no quiere la dificultad; y para que completéis el número de días y ensalcéis a Dios por haberos guiado, y para que seáis agradecidos" (Al-Baqarah: 185).

La meditación del Corán

Es fundamental que la meditación y reflexión sobre el Corán sea continua durante todos los días del año, y no solo durante el mes bendito, especialmente porque los versículos coránicos condenan el abandono del Sagrado Corán. Dios dice: "Y el Mensajero dirá: '¡Oh, Señor mío! Ciertamente, mi pueblo ha tomado este Corán como algo abandonado'" (Al-Furqan: 30).

El Corán como mapa de ruta

El Sagrado Corán contiene un mapa de ruta completo e integral para todos los asuntos de la vida y las crisis que puedan atravesar las personas. Dios dice: "No hay criatura en la tierra ni ave que vuele con sus alas, que no formen comunidades como vosotros. No hemos omitido nada en el Libro. Luego, ante su Señor serán congregados" (Al-An'am: 38).

El abandono del Corán

Es lamentable que algunos musulmanes recurran a la lectura del Sagrado Corán únicamente durante el mes de Ramadán y lo abandonen el resto del año, limitándose solo a leerlo sin reflexionar ni comprender sus significados.

La sabiduría del ayuno

Al final, decimos que ayunar no significa solo abstenerse de comer y beber, sino que es algo mucho mayor: es orientar el alma y luchar contra ella para aplicar la ley de Dios y Su metodología expresada en el Libro Claro. Así, el creyente logrará el éxito el día del Eid (festividad) y se regocijará por su victoria sobre el ego (el alma que incita al mal), el cual constantemente sigue lo que Satanás adorna como pecados y violaciones de las órdenes de Dios, actuando en supuesto beneficio del ser humano. Por ello, si el resultado del ayuno se logra con éxito en el mes de Ramadán, la persona podrá continuar el camino de su vida en obediencia a Dios, habiendo logrado la victoria sobre sí mismo. El ser humano habrá podido darse cuenta de los beneficios de obedecer a Dios y aferrarse a Su Corán, para vivir una vida buena y protegerse de los horrores del Día de la Resurrección.

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