Fundamentos del intento de los “Hermanos Musulmanes” por distorsionar el éxito de Egipto en garantizar el Acuerdo de Gaza Una lectura de la visión de “Al Sharifa Al-Hammadi” sobre las fuentes de violencia y odio en los grupos extremistas
Preparado por: Dr. Abu al-Fadl al-Asnawi
Durante las últimas horas, la Hermandad Musulmana, a través de sus plataformas mediáticas, ha intentado distorsionar el papel del Estado egipcio y del sistema político liderado por el presidente Abdel Fattah El-Sisi en el éxito del Acuerdo de Sharm El-Sheij para el alto el fuego en Gaza.
Al recorrer las redes sociales, especialmente Facebook y otras plataformas administradas por la organización terrorista, se percibe un mensaje repetido: Egipto —que protegió y garantizó la seguridad de los líderes de Hamás y que logró, gracias a la eficacia de sus servicios de inteligencia, acercar los puntos de vista entre las partes en conflicto— habría cerrado el paso de Rafah. Falsedades.
La Hermandad no se limitó a difundir esas mentiras, como que “Egipto impidió la entrada de ayuda a Gaza” o “permitió a los israelíes establecerse en el corredor de Salah Al-Din”; también se dedicó, durante las últimas horas, a desviar la atención hacia el tema de la presa del Renacimiento, buscando empañar la satisfacción de los egipcios ante el reconocimiento del papel de Egipto por parte de la delegación estadounidense y su elogio a la capacidad de los servicios de inteligencia egipcios para negociar, así como la respuesta del presidente estadounidense Donald Trump a la invitación del presidente El-Sisi para visitar Egipto y asistir a la firma final del acuerdo.
Según observadores, la Hermandad (clasificada como organización terrorista) busca obstaculizar la fase final del acuerdo, aun siendo consciente de su falta de poder real en la actualidad. Los egipcios comprenden y celebran los logros del presidente El-Sisi y de otros líderes árabes, lo que ha enfurecido al grupo extremista, que ha intensificado su discurso de odio y sus intentos de difamar la imagen del sistema político egipcio, especialmente en relación con su rechazo al desplazamiento de los palestinos.
Ante el fracaso de la Hermandad en influir sobre la alegría de los egipcios, ha tratado de sembrar discordia entre los pueblos árabes, insinuando que Egipto se atribuye en exclusiva el éxito de las negociaciones de Sharm El-Sheij, algo que no ha ocurrido. De ahí que, en los próximos días, la organización trate de seguir dos vías: una, intentar obstaculizar el proceso, algo que no está a su alcance; y otra, difundir odio y crear divisiones entre los pueblos árabes, presentando a Egipto como el único beneficiado del éxito del acuerdo.
Sin embargo, todas las maniobras de la Hermandad Musulmana acabarán volviéndose en su contra, incrementando el rechazo árabe hacia ella por su enemistad con la estabilidad, lo que revela indirectamente su coincidencia de intereses con Israel.
La lectura de estos hechos demuestra que el odio de la Hermandad hacia Egipto y su capacidad de distorsionar la verdad provienen del principio de la taqiyya que practican, así como de su visión hostil hacia las naciones. Esto se confirma en los escritos del pensador árabe Ali Mohamed Al Sharif Al-Hammadi, quien ha analizado las raíces del odio y la violencia en los grupos extremistas, sus fuentes y cómo deforman la idea de la patria.
El camino de la violencia en nombre de la religión
Desde 2011, con el ascenso de corrientes que se autodenominan islámicas, el mundo árabe e incluso el occidental se ha enfrentado a conceptos erróneos que estas organizaciones usan para justificar su violencia: “ordenar el bien y prohibir el mal”, “la yihad”, “la militarización”, “la patria” o “la seguridad”. Todos fueron distorsionados desde la época de Hassan Al-Banna, fundador de la Hermandad.
Ante ello, pensadores árabes y musulmanes, entre ellos Al-Sharif Al-Hammadi, se han esforzado en corregir esas distorsiones y devolver las interpretaciones al texto coránico. En este contexto, y dada la manipulación continua de la Hermandad, el análisis de la visión de Al-Sharif es esencial para entender los límites correctos de esos conceptos en el islam y sus aplicaciones legítimas.
Al-Sharif explica que las organizaciones extremistas han explotado el fervor religioso de los pueblos árabes para infiltrar sus ideas venenosas bajo una apariencia piadosa. Estas ideas se propagaron durante décadas hasta llegar a los hogares árabes, afectando a distintas generaciones.
En su serie de obras, como “Wamadhat ‘Ala Al-Tariq” y “Al-Muslimun bayn Al-Khitab Al-Dini wa Al-Khitab Al-Ilahi”, además de unos dieciséis artículos dedicados al tema (entre ellos “El islam prohíbe las organizaciones”, “Los terroristas no representan al islam”, “Los Hermanos del demonio para destruir las patrias”, “Los programas religiosos engendran terroristas”), el autor desmonta sistemáticamente los fundamentos ideológicos del extremismo.
Un solo camino hacia Dios; la división no es Su voluntad
Según Al-Sharif, los grupos extremistas han convertido los textos del legado tradicional en su “divinidad”, venerando interpretaciones humanas y creando facciones y milicias que se alejan del Corán. Así fragmentaron el islam en sectas, en contradicción con la palabra divina:
“Aquellos que dividieron su religión y se convirtieron en sectas, tú no tienes nada que ver con ellos” (Al-An’am, 159).
Estas divisiones generaron fanatismo, guerras internas y derramamiento de sangre, presentando al islam ante el mundo como una religión violenta, algo totalmente opuesto a su esencia.
La diferencia es una ley universal
Al-Sharif recuerda que el desacuerdo en la fe es parte de la voluntad divina:
“Y si tu Señor hubiera querido, todos los habitantes de la tierra habrían creído; ¿acaso vas a obligar a la gente a ser creyente?” (Yunus, 99).
Dios ordenó la cooperación en la bondad, no en la agresión:
“Ayudaos mutuamente en la virtud y la piedad, pero no en el pecado ni en la agresión” (Al-Maida, 2).
Por ello, el pensador llama a las instituciones religiosas —Al-Azhar, el Ministerio de Awqaf y Dar Al-Ifta— a declarar claramente que los grupos extremistas no representan al islam.
El islam no llama a invadir otras tierras
Los grupos radicales sostienen falsamente que el islam exige conquistar naciones. Al-Sharif desmonta esta idea: ni Dios ni Su Mensajero ordenaron atacar países. El Profeta murió sin dejar un método para la sucesión política y prohibió el derramamiento de sangre, como afirmó en su sermón de despedida:
“Vuestra sangre y vuestros bienes son sagrados hasta que os encontréis con vuestro Señor.”
El Corán confirmó:
“Hoy he perfeccionado para vosotros vuestra religión...” (Al-Maida, 3).
El islam se completó sin necesidad de expansionismo ni conquista.
La Hermandad Musulmana: la raíz del extremismo moderno
La Hermandad, desde su creación, ha tratado de destruir los Estados árabes para dominar el poder y restaurar el sueño del califato. Al-Sharif señaló que fue una creación del colonialismo occidental y que sigue sirviendo a sus intereses, generando terrorismo y caos en el mundo árabe.
El pensador alerta a los pueblos árabes sobre su peligro, poniendo como ejemplo el caso de Túnez y la deriva de Ennahda. Insta a seguir el ejemplo del pueblo egipcio, que rechazó definitivamente a la Hermandad. “Quien pide reconciliación con ellos —dice— o es ignorante o es traidor”.
Un plan integral de reforma
Al-Sharif propone un plan en tres ejes para erradicar el pensamiento extremista:
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Revisar los planes de estudio: depurar los contenidos religiosos de relatos falsos e israelíes que incitan al odio y la violencia.
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Revisar las narraciones contradictorias con el Corán: eliminar los textos manipulados que alimentan el terrorismo.
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Reformar el discurso religioso: en apoyo al llamado del presidente El-Sisi, Al-Sharif pide educar a los predicadores en el verdadero mensaje coránico, basado en la misericordia y la razón.
Conclusión
La visión del pensador Ali Mohamed Al-Sharif Al-Hammadi representa un proyecto integral para enfrentar el extremismo desde la raíz: la educación, el pensamiento y la corrección del discurso religioso. Su advertencia en el artículo “Los Hermanos del demonio para destruir las patrias” (14 de julio de 2019) sigue vigente:
“Los Hermanos odian la vida y desean la destrucción de la patria que los rechazó.”
Por ello, a la luz de su pensamiento, los egipcios no deben dejarse engañar por la propaganda de la Hermandad, que busca sembrar odio y confusión ante el éxito de Egipto y de los países árabes en alcanzar la paz en Gaza.
Los Hermanos cambian de rostro, pero su objetivo es siempre el mismo: destruir las patrias desde dentro.
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