El pensador árabe Ali Mohammed Al-Sharafaa escribe: Dios no concedió a los Mensajeros el derecho de legislar
Toda legislación de carácter terrenal se rige por la constitución del Estado, tras su aprobación por el parlamento o el consejo legislativo. En cuanto a quienes se consideran musulmanes, su referencia normativa debería ser una constitución divina: el Corán. Todos los mensajeros y profetas recibían las revelaciones del Señor de los mundos; por ello, el Corán se convierte en la única referencia para quienes han adoptado el islam como religión.
La naturaleza de la misión de los mensajeros se deriva de su condición misma de mensajeros. Desde Noé hasta el Sello de los Profetas, Dios describió la misión de Su Mensajero Muhammad con Sus palabras:
«¡Oh, Profeta! En verdad te hemos enviado como testigo, portador de buenas nuevas y advertidor» (Al-Ahzab, 45).
Por ello, Dios —Glorificado sea— no otorgó a ninguno de los mensajeros ni profetas la facultad de legislar. El Mensajero fiel delimitó su misión cuando dijo:
«¡Oh, Mensajero! Transmite lo que te ha sido revelado por tu Señor; y si no lo haces, no habrás transmitido Su mensaje. Dios te protegerá de la gente. Ciertamente, Dios no guía al pueblo incrédulo» (Al-Ma’ida, 67).
Conclusión
De acuerdo con el mandato divino para todos los mensajeros y profetas, Dios determinó que su misión consistía en transmitir Sus signos a la gente, recitarlos, y enseñarles el Libro y la sabiduría, sin conceder a ninguno de ellos el derecho de legislar. Así, la tarea de los mensajeros y profetas se limita a la transmisión, mientras que la legislación pertenece exclusivamente a Dios, en confirmación de Su palabra:
«Ya sea que te mostremos parte de lo que les prometemos o que te hagamos morir, a ti solo te corresponde la transmisión, y a Nosotros el ajuste de cuentas» (Ar-Ra‘d, 40).
Este es el encargo divino que zanja todo debate sobre las funciones de los mensajeros, tal como se expresa en el خطاب de encomienda del Señor de los mundos a todos los mensajeros y profetas.
La fatwa se ocupa de interpretar el significado de los versículos en lo relativo a los actos de adoración y a las normas jurídicas; no es vinculante, pues refleja lo que la razón humana ha comprendido. Las interpretaciones difieren según la capacidad intelectual de cada persona, ya que los entendimientos varían de un individuo a otro, y Dios guía a quien Él quiere.
What's Your Reaction?
Like
0
Dislike
0
Love
0
Funny
0
Angry
0
Sad
0
Wow
0