El pensador árabe Ali Mohamed Al-Shurafa Al-Hammadi escribe: “Aquellos cuyas obras se extraviaron en la vida mundana”

Oct 23, 2025 - 19:04
Oct 23, 2025 - 19:59
 0
El pensador árabe Ali Mohamed Al-Shurafa Al-Hammadi escribe: “Aquellos cuyas obras se extraviaron en la vida mundana”

Dios Todopoderoso depositó en Su Libro Sagrado los secretos de la felicidad, la misericordia y la paz, y estableció en él un método claro de vida que ilumina al ser humano en su camino hacia la verdad y la guía recta. El Corán no es solo un libro de recitación, sino una constitución para la vida, un método de pensamiento y una invitación a la razón para reflexionar, deducir y usar la mente en la búsqueda de la verdad. Dios dijo:

“Este es un Libro bendito que te hemos revelado, para que mediten en sus versículos y para que se dejen amonestar los dotados de entendimiento.”
(Sad, 29)

Sin embargo, la mayoría de las personas se han apartado de este gran Libro, reemplazando lo mejor por lo inferior. Han adoptado las palabras de los hombres como ley y método, olvidando que Dios les trazó en Su Libro un mapa de ruta claro y sin confusión, que distingue entre el camino de la guía y el del extravío con dos versículos decisivos:

“Quien siga Mi guía no se extraviará ni será desdichado.” (Ta-Ha, 123)
“Y quien se aparte de Mi recuerdo tendrá una vida miserable, y el Día de la Resurrección le resucitaremos ciego.” (Ta-Ha, 124)

Estos dos versículos resumen toda la filosofía de la vida: seguir la guía de Dios es el camino hacia la serenidad, la felicidad y la salvación; apartarse de Su recuerdo es el camino del sufrimiento, la confusión y la desdicha, tanto en este mundo como en el otro.
Aun así, cuántos creen estar en el camino recto cuando en realidad se han desviado, al convertir la religión en consignas sin práctica, en apariencias sin esencia, en rituales sin valores.

Dios advirtió sobre esta desviación intelectual y doctrinal cuando dijo:

“¿Queréis que os informemos quiénes son los más perdedores por sus obras? Aquellos cuyas obras se extraviaron en la vida mundana, mientras creían que actuaban bien. Ellos son los que negaron los signos de su Señor y el encuentro con Él; sus obras se han perdido, y no les daremos peso alguno el Día del Juicio.”
(Al-Kahf, 103–105)

Estos versículos describen una realidad dolorosa: cuando la religión se convierte en simple pretensión, cuando la adoración se vuelve rutina, y cuando la luz del Corán se sustituye por las tinieblas de las sectas y divisiones. Cada grupo afirma poseer la verdad y cree que la salvación le pertenece solo a él.

El Corán advirtió sobre el peligro de esta división desde el principio:

“Ciertamente, aquellos que dividieron su religión y se separaron en sectas, tú no tienes nada que ver con ellos. Su asunto pertenece a Dios, y Él les informará de lo que hicieron.”
(Al-An’am, 159)

La fragmentación que hoy observamos en sectas, partidos y grupos que levantan cada uno la bandera del “verdadero islam” es, en realidad, un alejamiento del mensaje esencial del Profeta Muhammad (la paz sea con él): el mensaje de la unidad, la justicia y la misericordia.
El Mensajero vino para reunir a la humanidad bajo una sola palabra, no para dividirla. Dios dijo:

“Aférrense todos al cordel de Dios y no se dividan.”
(Aal Imran, 103)

Pero la comunidad se apartó de este mandato, cada grupo siguiendo a su propio líder o doctrina, olvidando que el “cordel de Dios” al que deben aferrarse no es otro que el Corán mismo, no las narraciones ni los lemas.

El Corán registró en boca del Mensajero su queja ante su Señor:

“Y el Mensajero dirá: ¡Oh Señor! Mi pueblo ha abandonado este Corán.”
(Al-Furqan, 30)

Esta queja no se limita a su generación, sino que se extiende a todos los que abandonan el Corán: quienes no lo reflexionan, no lo aplican ni lo toman como su fuente principal de legislación. El abandono no es solo no leerlo, sino también sustituir sus leyes por opiniones humanas, reemplazar sus fines de misericordia y justicia por el fanatismo y el extremismo.

Dios hizo de Su Libro una explicación de todas las cosas:

“Y te hemos revelado el Libro como aclaración de todas las cosas, guía, misericordia y buena nueva para los musulmanes.”
(An-Nahl, 89)

Quien busca la guía la encontrará en él; quien busca el extravío seguirá sus pasiones y afirmará estar en la verdad. Dios advirtió:

“Juzga entre ellos según lo que Dios ha revelado, y no sigas sus pasiones apartándote de la verdad que te ha llegado.”
(Al-Ma’idah, 48)

Pero muchos siguen las pasiones, las tradiciones y las opiniones heredadas, convirtiéndose en prisioneros del pensamiento sectario, alejados de la luz de la revelación.

Uno de los signos del extravío en la vida es creer que se adora a Dios cuando en realidad se adora la propia idea, la secta o el líder. Se cree defender la religión mientras se destruyen sus propósitos; se alza la bandera de la verdad sin recordar que toda la verdad está en el Corán, no en la herencia ni en la política ni en la intolerancia.
Dios dice:

“Hay hombres que adoran a Dios al borde: si les sucede algo bueno, se tranquilizan con ello; pero si les ocurre una desgracia, se vuelven hacia atrás, perdiendo este mundo y el otro. Ese es el extravío evidente.”
(Al-Hajj, 11)

Y también:

“Y quien se aparte del recuerdo del Misericordioso, le asignaremos un demonio que será su compañero. Ellos les apartan del camino, y creen estar guiados.”
(Az-Zujruf, 36–37)

Viven en la ilusión de estar en la verdad mientras están sumidos en el error, porque han sustituido el recuerdo —el Corán— por narraciones y pensamientos sin autoridad divina.

El regreso a Dios solo puede lograrse volviendo a Su Libro: no mediante disputas ni sectarismos, sino con sinceridad de fe y práctica.
Dios dice:

“¡Oh vosotros que creéis! Responded a Dios y al Mensajero cuando os llamen a aquello que os da vida.”
(Al-Anfal, 24)

Es una invitación a la vida: la guía no es solo un conjunto de rituales, sino una vida espiritual, intelectual y moral que ilumina el camino del ser humano y de la sociedad.
Quien se aleja de esta vida coránica ha elegido voluntariamente la existencia miserable prometida a quienes se apartan del recuerdo.

¡Oh musulmanes! ¿No ha llegado el momento de reconsiderar nuestro rumbo? ¿No deberíamos volver al Corán como referencia y juez? ¿No es una vergüenza presenciar tanta división en nombre de la religión que vino a unirnos?
Dios dice:

“Dios no cambia la condición de un pueblo hasta que ellos cambien lo que hay en sí mismos.”
(Ar-Ra’d, 11)

El cambio verdadero comienza en el interior: en la relación con Dios, en comprender el Corán como guía, razón y misericordia, no como mera recitación sin acción.

En conclusión, aquellos cuyas obras se extraviaron en la vida mundana son quienes se apartaron del método divino y convirtieron la religión en medio de disputa y división.
Creen estar en lo correcto, pero viven en la mayor pérdida.
Dios no aceptará sino a quien venga ante Él con un corazón puro y obediente a Su Libro y seguidor de Su guía:

“El día en que ni la riqueza ni los hijos servirán de nada, excepto quien venga a Dios con un corazón puro.”
(Ash-Shu‘ara, 88–89)

Quien busque la salvación, que regrese al Corán y siga la guía de Dios, pues en ello hay una promesa cierta e inmutable:

“Quien siga Mi guía no se extraviará ni será desdichado.”
(Ta-Ha, 123)

Esa es la sencilla ecuación divina que la humanidad ha descuidado, y por ello sus obras se extraviaron en la vida mundana mientras creían hacer el bien.

What's Your Reaction?

Like Like 0
Dislike Dislike 0
Love Love 0
Funny Funny 0
Angry Angry 0
Sad Sad 0
Wow Wow 0