Dr. P. Gergis Awad El escribe: Octubre del 73… una victoria histórica
La victoria de octubre sigue siendo un símbolo resplandeciente a lo largo de la historia egipcia y mundial. A las dos de la tarde del sábado 6 de octubre de 1973 resonó el sonido de la guerra decisiva entre la derrota de ayer y la victoria de hoy, inscribiendo en las páginas de la historia un nuevo triunfo, cuando los ejércitos egipcio y sirio se movilizaron para liberar la tierra y devolver la dignidad. La victoria fue aliada de los héroes, y aquel momento devolvió a Egipto la confianza en sí mismo, demostrando que la derrota no es un destino inevitable.
Aquel triunfo no fue solo un acontecimiento militar, sino una verdadera insurrección popular que encarnó la voluntad de los egipcios y reavivó en la nación árabe un nuevo espíritu. Se elevaron las moralidades en los campos militar, político y económico, y se integraron los elementos de poder para escribir una página brillante en la historia de Egipto y del mundo árabe. El gran ejército egipcio representó la voluntad de liberarse de la humillación de la derrota, y afirmó que el honor y la dignidad no se compran ni se imploran, sino que se conquistan con la sangre de los héroes y las decisiones de los líderes valientes.
Entre los episodios heroicos que debemos transmitir a las generaciones destaca la postura del fundador y líder, el jeque Zayed bin Sultan Al Nahyan —que en paz descanse—, cuyo nombre quedó ligado a una decisión valiente que cambió el equilibrio de poder e introdujo el petróleo árabe en el campo de batalla como un arma tan eficaz como los cañones y los tanques.
El pensador árabe Ali Mohamed Al Sharafi Al Hammadi, quien era entonces director del gabinete del jeque Zayed, relata que el 17 de octubre de 1973, tras celebrarse la conferencia de los ministros árabes del petróleo en apoyo a Egipto, se tomó la decisión de reducir la producción de petróleo solo en un 5%. Cuando el jeque Zayed se enteró de ello, convocó de inmediato a Al Sharafi y le ordenó contactar al ministro de Petróleo de los Emiratos Árabes Unidos para anunciar en una rueda de prensa urgente la decisión de cortar por completo el suministro de petróleo a Estados Unidos y Europa.
Efectivamente, no pasó una hora antes de que el anuncio saliera a la luz, provocando un impacto político y económico que sacudió los cimientos de Occidente. Pero el jeque Zayed no se detuvo ahí: con su audacia, obligó a los demás países árabes a seguir el mismo camino, hasta que Arabia Saudita y los demás Estados adoptaron una decisión similar casi dos días después. Así, la posición individual se convirtió en una decisión colectiva que marcó un punto de inflexión estratégico en el curso del conflicto árabe-israelí.
La decisión del embargo petrolero fue un acontecimiento decisivo. Los precios del petróleo se dispararon a niveles sin precedentes, se formaron largas colas en Estados Unidos y Europa frente a las estaciones de servicio, se paralizó el transporte y la industria energética se tambaleó, lo que obligó a Occidente a reconsiderar sus posiciones políticas y aceleró la intervención del Consejo de Seguridad para imponer el alto el fuego. Si el embargo hubiese durado unos días más, su impacto habría sido aún más devastador para la economía mundial, lo que demuestra la fuerza del posicionamiento árabe cuando la voluntad se une.
Conmemorar la victoria de octubre no significa únicamente recordar el triunfo militar, sino también revivir las posturas políticas y económicas que lo hicieron posible, entre ellas la iniciativa emiratí que convirtió la economía en un arma frente a Estados Unidos y sus aliados. Ello no resta mérito al papel del resto de los países árabes, que se unieron en una sola fila, demostrando que las gestas suelen comenzar con la valentía de un hombre y se transforman en la decisión de toda una nación. Lo que hizo el jeque Zayed prueba que un líder convencido de su causa puede marcar la diferencia incluso frente a las potencias más grandes del mundo.
Hoy vemos ese mismo espíritu reflejado en las posturas del héroe egipcio, el presidente Abdel Fattah El-Sisi, quien avanza con pasos firmes y adopta decisiones históricas en favor de la patria y del pueblo palestino, encarnando el significado de un liderazgo responsable.
La conmemoración de octubre es una invitación para que las nuevas generaciones lean estas páginas luminosas, no como hechos pasados, sino como lecciones vivas de valentía, unidad y lealtad. Octubre no fue solo una batalla militar, sino una batalla por la dignidad y el destino, la historia de una posición árabe auténtica que seguirá demostrando que la derrota nunca fue el destino de la nación, sino una etapa superada por el valor del soldado egipcio, que sembró en el corazón del mundo árabe un espíritu invencible.
Honor a todos los que participaron en la victoria de octubre de 1973.
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