Ali Muhammad Al-Shurafa Escribe: ¿Dónde están los musulmanes?

El islam es el mensaje de Dios para la humanidad, y permanecerá hasta el Día del Juicio.

Jul 30, 2025 - 12:31
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Ali Muhammad Al-Shurafa  Escribe: ¿Dónde están los musulmanes?

Primero – Quienes se han atribuido al islam, se han engañado a sí mismos creyendo que han obedecido a Dios cumpliendo con los cinco pilares, y han creído a los juristas y exégetas que alteraron la Palabra de Dios, sustituyéndola con palabras humanas en lugar de las del Señor del Universo. Y aquí cayó la gente en lo prohibido, pues abandonaron el Corán, como lo atestigua el propio Mensajero en su queja a su Señor, al decir:

( Dijo el Mensajero: “¡Oh, Señor mío! Mi pueblo ha abandonado el Corán”.) Al-Furqan (:30).

 

Segundo – Los musulmanes desobedecieron el mandato de Dios en Su llamado a la humanidad, tal como lo transmitió el Mensajero en la Palabra de Dios:

(Tú no eres responsable de quienes dividieron su religión y formaron sectas. Dios se hará cargo de ellos, y Él les hará saber lo que hicieron.) Al-An'am (159).

 

De esta forma, desobedecieron la orden divina y se dividieron en sectas y diferentes escuelas: malikí, hanbalí, shafií y hanafí. Además, un grupo de musulmanes se dividió aún más y se alejó de las aleyas del Corán, tomando a los parientes del Mensajero como aliados, los santificaron y los asociaron con Dios. Compitieron en venerar a algunos de los compañeros. Ambos grupos se autodenominaron “Ahl al-Sunna wal-Yama‘a” y el otro grupo “las escuelas chiitas”.

¿Dónde están aquellos que han creído verdaderamente en Dios y siguieron Su Libro como Él les ordenó, para llegar a ser verdaderos musulmanes?

¿Acaso siguieron Sus exhortaciones, cuando Él les dice:

(Aférrense todos a la religión de Dios y no se dividan en sectas.) Aal ‘Imran (3).

 

Tercero – Los musulmanes, al dividirse en facciones, partidos y grupos, cada uno con una referencia distinta del Corán, ¿cómo los describe Dios?

Los incluye entre los que cometen shirk (asociación), como describió a los que los precedieron siglos atrás, al decir:

(31. Arrepiéntanse ante Dios, tengan temor [de Dios], cumplan con la oración y no sean de los que Le atribuyen divinidades [a Dios en la adoración], 32. no sean de esos que dividieron su religión y formaron sectas, cada facción se contenta con lo que sigue.) Ar-Rum (31-32).

 

Lo que significa esta aleya es que aquellos que dividieron su religión en sectas, Dios los describió como mushrikun (idólatras).

¿Acaso esa descripción, esa grave acusación, se aplica también a los musulmanes que se han dividido en escuelas, sectas y organizaciones que se combaten entre sí?

¿No es en beneficio del musulmán revisarse a sí mismo y hacer del Corán, sus leyes, exhortaciones y juicios, el criterio para juzgar su camino, y así asegurarse de estar siguiendo los mandatos divinos que le traen felicidad, tranquilidad, satisfacción y paz interior?

Un musulmán que entrega su destino a Dios, el Único, quien le da sustento, lo cura, lo enriquece, le muestra el camino hacia la felicidad, lo guía y lo libera del shirk (asociación) con el que lo engañaron los juristas y los clérigos, quienes nublaron su razón y secuestraron su pensamiento hasta convertirlo en un esclavo obediente de sus narraciones y fines.

¿Qué hará ese día del Juicio, el día en que no valdrá ni la riqueza ni los hijos, cuando se le pregunte:

¿Seguiste lo que el Mensajero te transmitió de parte de su Señor, conforme a lo que Dios le ordenó decir a la humanidad?

(Oh, creyentes] Sigan lo que les ha sido revelado por su Señor, y no sigan fuera de Él a ningún aliado-protector. ¡Qué poco reflexionan!) Al-A‘raf (3).

 

Cuarto – ¿No te has preguntado, oh ser humano?

Dios te llama a hacer el bien, te guía hacia el camino recto y te promete el Paraíso en la otra vida si te aferras a Su Libro, cumples Sus mandatos, aplicas Sus exhortaciones, evitas las prohibiciones y sigues el camino divino en tu trato con los demás: el camino del perdón para quien te ha hecho daño, de ayuda al pobre, al necesitado, al que acude a ti buscando apoyo.

¿Trataste a tu esposa con cariño y compasión?

¿Cuidaste de la confianza depositada en ti?

¿Respetaste los derechos del ser humano, al que Dios ha honrado en Su Corán, al decir:

(Le concedí al ser humano dignidad (agregar pie de página, es el principio del concepto de que todo ser humano tiene derechos por el simple hecho de ser un ser humano) y les he facilitado los medios para viajar por la tierra y por el mar, les he proveído de todo lo bueno y los he favorecido sobre muchas otras criaturas.) Al-Isra’ (70).

 

¿Obedeciste a Dios y seguiste Su camino de honrar al ser humano?

Si realmente eres creyente y sincero con Dios en tu islam, ¿honraste al ser humano como lo honró Dios, y evitaste agredirlo o vulnerar sus derechos?

¿Estuviste con él en los momentos de dificultad, debilidad y necesidad?

¿Comprendiste el significado de la Palabra de Dios:

(¡Oh, seres humanos! Los he creado a partir de un hombre y de una mujer, y los congregué en pueblos y tribus para que se reconozcan los unos a los otros. El mejor de ustedes ante Dios es el de más piedad[1]. Dios todo lo sabe y está bien informado de lo que hacen.) Al-Hujurat (:13)?

 

¿Acaso Dios distinguió a un pueblo sobre otro o favoreció a una nación sobre el resto?

Entonces, ¿cuál es el criterio de distinción entre las personas?

La aleya sagrada dejó claro el juicio divino sobre el honor y la distinción del ser humano: la piedad y las buenas obras, no el linaje, ni el estatus social o económico.

Por ello, todos deben saber que la medida del valor de una persona el Día del Juicio es su piedad y sus buenas obras, vividas como comportamiento y trato según la ley y el camino de Dios en las aleyas coránicas.

Por eso, que el ser humano no se engañe por su poder, ni por su riqueza, ni por su descendencia o seguidores, y que sepa que enfrentará el juicio divino en soledad: sin intercesores, sin mensajero que interceda por él, sin ningún miembro de su familia.

Estará solo, como Dios lo describió al decir:

(Han venido ante Mí solos, tal como los creé por primera vez. Han dejado atrás [en la vida mundanal] lo que les concedí [de bienes materiales], y no veo junto a ustedes los intercesores que pretendían eran socios [de Dios en la divinidad]. Se ha roto su vínculo [con ellos] y desvanecido aquello que creían.) Al-An‘am (94).

 

Quinto – Y la pregunta sigue en pie:

¿Has oprimido a alguien y violado sus derechos?

¿Has engañado a alguien?

¿Has pensado mal de alguna persona?

¿Has sentido odio o envidia hacia quien tiene riquezas?

¿Deseaste estar en su lugar para disfrutar de las bendiciones que Dios le concedió?

¿Has hecho daño a alguien con palabras, manos, engaño o mentira?

¿Cumpliste el mandato de Dios de tratar con ternura a tus padres, de honrarlos y cuidarlos como ellos te cuidaron cuando eras niño y se esforzaron en tu crianza?

¿Enseñaste a tus hijos el camino de la verdad, y cómo tratar a los demás con buena palabra, tolerancia, sinceridad, respeto y aprecio?

¿Respondías al mal con el bien?

¿Hiciste de la misericordia, la justicia, la bondad, la difusión de la paz y la cooperación en el bien y la piedad un objetivo supremo en tu vida?

Estas son algunas de las exhortaciones, legislaciones y mandamientos divinos en el Corán, que si la humanidad aplicara, viviría en seguridad, paz, prosperidad y armonía.

No habría conflictos entre ellos, sino que reinarían la concordia y la paz.

 

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