Ali Mohamed Al-Shurafa escribe: Mahoma, el Mensajero de Dios, tal como el Corán lo presentó a la humanidad

Jun 6, 2026 - 13:20
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Ali Mohamed Al-Shurafa escribe: Mahoma, el Mensajero de Dios, tal como el Corán lo presentó a la humanidad

Todas las cualidades sublimes y el trato humano que convirtieron su biografía en un modelo a seguir para la humanidad fueron moldeados por el Corán en sus nobles versículos. En muchas de sus suras, bajo el concepto de "las cualidades de los creyentes", se define el método que el Mensajero Mahoma (la paz sea con él) tradujo en conductas, tratos y relaciones humanas sin omisión alguna, en todos los asuntos de su vida y en su interacción con todas las personas.

A la vanguardia de estas grandiosas cualidades se encuentran la misericordia, la justicia, la benevolencia, el respeto a los derechos humanos y la libertad del individuo para elegir la fe que desee seguir, conforme a su convicción y a la creencia arraigada en su conciencia. No fue un hombre soberbio, ni un vigilante de los actos de adoración de la gente, ni un dominador de sus conciencias; más bien, fue un transmisor del mensaje de su Señor a través de la sabiduría y la buena exhortación.

Solía anteponer el bien al mal, dialogaba con las personas de la mejor manera, poseía sentimientos delicados, era compasivo con los débiles y oprimidos, de nobles virtudes, tolerante, perdonaba a los demás y buscaba la conciliación entre ellos con bondad y buenas palabras. Respondía a la ofensa con el perdón y la indulgencia, haciendo de la misericordia la base de su trato con toda la humanidad.

In یکی de los descripciones que Dios hace de él, dirigiéndose a toda la humanidad, el Glorificado dice:

﴿ لَقَدْ جَاءَكُمْ رَسُولٌ مِنْ أَنْفُسِكُمْ عَزِيزٌ عَلَيْهِ مَا عَنِتُّمْ حَرِيصٌ عَلَيْكُمْ بِالْمُؤْمِنِينَ رَؤُوفٌ رَحِيمٌ ﴾

«Os ha encomendado un Mensajero surgido de vosotros. Le apena vuestro sufrimiento, se preocupa por vosotros, y es compasivo y misericordioso con los creyentes». (Al-Tawbah, 128)

En este noble versículo, el Corán plasma la verdadera imagen del Mensajero: un ser humano que carga con las preocupaciones de la gente, a quien le pesa el sufrimiento (‘anat) y las dificultades que padecen, que anhela el bien, la felicidad y la guía para ellos, y que los trata con piedad y compasión, nunca con crueldad o coacción.

Asimismo, el Glorificado dijo al describir a su Mensajero (la paz sea con él):

﴿ وَالنَّجْمِ إِذَا هَوَىٰ ۝ مَا ضَلَّ صَاحِبُكُمْ وَمَا غَوَىٰ ۝ وَمَا يَنْطِقُ عَنِ الْهَوَىٰ ۝ إِنْ هُوَ إِلَّا وَحْيٌ يُوحَىٰ ۝ عَلَّمَهُ شَدِيدُ الْقُوَىٰ ﴾

«Por la estrella cuando se oculta, que vuestro compañero [Mahoma] no se ha extraviado ni está en un error. No habla por propio capricho; todo lo que dice es una revelación inspirada que le transmitió el [Ángel] poderoso». (An-Najm, 1-5)

Este mandato divino asignado al Mensajero (la paz sea con él) se manifiesta claramente cuando recita los versículos coránicos a la gente en cumplimiento de la orden de su Señor, diciéndoles:

﴿ كَمَا أَرْسَلْنَا فِيكُمْ رَسُولًا مِنْكُمْ يَتْلُو عَلَيْكُمْ آيَاتِنَا وَيُزَكِّيكُمْ وَيُعَلِّمُكُمُ الْكِتَابَ وَالْحِكْمَةَ وَيُعَلِّمُكُمْ مَا لَمْ تَكُونُوا تَعْلَمُونَ ﴾

«Del mismo modo, envié un Mensajero de entre vosotros que os recita Mis versículos, os purifica, os enseña el Libro y la sabiduría [la Sunnah] y os instruye en lo que no sabíais». (Al-Baqarah, 151)

Esto representa una confirmación del Señor de los Mundos para la humanidad de que el Mensajero (la paz sea con él), al transmitir los versículos del Corán y enseñarles sus propósitos (maqásid) y sabiduría, no habla por sí mismo ni por capricho. Todo versículo coránico que pronuncia no es sino una revelación de Dios que recibe de su Señor para transmitirla a los hombres.

Esta es una testificación divina eterna sobre la veracidad del Mensajero y la rectitud de su camino; demuestra que no seguía pasiones personales ni buscaba beneficios mundanos, sino que era un transmisor de la revelación divina que Dios descendió como guía para la humanidad y misericordia para los mundos.

Dios también dijo respecto a quienes lo siguen:

﴿ الَّذِينَ يَتَّبِعُونَ النَّبِيَّ الْأُمِّيَّ الَّذِي يَجِدُونَهُ مَكْتُوبًا عِنْدَهُمْ فِي التَّوْرَاةِ وَالْإِنْجِيلِ يَأْمُرُهُمْ بِالْمَعْرُوفِ وَيَنْهَاهُمْ عَنِ الْمُنْكَرِ وَيُحِلُّ لَهُمُ الطَّيِّبَاتِ وَيُحَرِّمُ عَلَيْهِمُ الْخَبَائِثَ وَيَضَعُ عَنْهُمْ إِصْرَهُمْ وَالْأَغْلَالَ الَّتِي كَانَتْ عَلَيْهِمْ فَالَّذِينَ آمَنُوا بِهِ وَعَزَّرُوهُ وَنَصَرُوهُ وَاتَّبَعُوا النُّورَ الَّذِي أُنْزِلَ مَعَهُ أُولَئِكَ هُمُ الْمُفْلِحُونَ ﴾

«Aquellos que siguen al Mensajero, el Profeta iletrado, a quien encuentran descrito en la Torá y en el Evangelio. Él les ordena el bien y les prohíbe el mal, les permite todo lo bueno y puro, y les prohíbe lo malo y nocivo; los libera de sus cargas y de las cadenas que los oprimían. Quienes crean en él, lo secunden, lo defiendan y sigan la luz que le ha sido revelada, esos serán los bienaventurados». (Al-A'raf, 157)

Este versículo aclara que el mensaje de Dios para la humanidad llegó para liberar al ser humano de las ataduras y cadenas impuestas por los propios hombres sobre sus semejantes, y para establecer una sociedad basada en el bien, la justicia y la misericordia, permitiendo lo lícito y saludable (tayyibát), prohibiendo lo perjudicial (jabá'iz) y aliviando las cargas de la gente.

Dios también describió a su Mensajero en el mandato de portar Su mensaje diciendo:

﴿ إِنَّا أَرْسَلْنَاكَ بِالْحَقِّ بَشِيرًا وَنَذِيرًا ﴾

«Te he enviado con la Verdad, como portador de albricias y como advertidor». (Al-Baqarah, 119)

Así, su misión consistió en anunciar las buenas nuevas de la misericordia de Dios (bshīran) y Su complacencia, y advertir (nadīran) sobre las consecuencias de la injusticia, la corrupción y la incredulidad, sin convertirse jamás en un tirano sobre la gente ni en un dominador de sus voluntades.

Al describir la tarea de su Mensajero para con las personas, Dios el Glorificado afirmó:

﴿ كَمَا أَرْسَلْنَا فِيكُمْ رَسُولًا مِنْكُمْ يَتْلُو عَلَيْكُمْ آيَاتِنَا وَيُزَكِّيكُمْ وَيُعَلِّمُكُمُ الْكِتَابَ وَالْحِكْمَةَ وَيُعَلِّمُكُمْ مَا لَمْ تَكُونُوا تَعْلَمُونَ ﴾

«Del mismo modo, envié un Mensajero de entre vosotros que os recita Mis versículos, os purifica, os enseña el Libro y la sabiduría [la Sunnah] y os instruye en lo que no sabíais». (Al-Baqarah, 151)

El Mensajero recita los versículos de Dios a los hombres, purifica sus almas (yuzakkīkum), les enseña el Libro y la Sabiduría, los guía hacia el camino del bien و de la verdad, y los extrae de las tinieblas de la ignorancia hacia la luz del conocimiento y la fe.

El Sagrado Corán ha enfatizado que la función del Mensajero es la transmisión y el recordatorio, no el control ni la coacción. El Glorificado dijo:

﴿ فَذَكِّرْ إِنَّمَا أَنْتَ مُذَكِّرٌ ۝ لَسْتَ عَلَيْهِمْ بِمُسَيْطِرٍ ﴾

«Tú solo debes exhortar, pues tu función es la de un exhortador, y no estás para imponerles la fe por la fuerza». (Al-Ghashiyah, 21-22)

Y dijo también:

﴿ لَا إِكْرَاهَ فِي الدِّينِ قَدْ تَبَيَّنَ الرُّشْدُ مِنَ الْغَيِّ ﴾

«No hay coacción en la religión. Ciertamente se ha distinguido la guía recta del extravío». (Al-Baqarah, 256)

Y el Todopoderoso dijo:

﴿ وَلَوْ شَاءَ رَبُّكَ لَآمَنَ Mَنْ فِي الْأَرْضِ كُلُّهُمْ جَمِيعًا أَفَأَنْتَ تُكْرِهِ النَّاسَ حَتَّى يَكُونُوا مُؤْمِنِينَ ﴾

«Si tu Señor hubiera querido, todos los habitantes de la Tierra habrían creído. ¿Acaso tú vas a obligar a la gente a que crea?». (Yunus, 99)

Estos versículos cortan el paso a cualquiera que intente atribuir al mensaje del Islam la coacción o la confiscación de la libertad de elección del ser humano, dado que Dios hizo de la fe una decisión libre basada en la convicción y no en la fuerza o la imposición.

Asimismo, Dios ordenó a su Mensajero que su metodología en la predicación estuviera basada en la sabiduría (hikmah) y la amabilidad, diciendo:

﴿ ادْعُ إِلَى سَبِيلِ رَبِّكَ بِالْحِكْمَةِ وَالْمَوْعِظَةِ الْحَسَنَةِ وَجَادِلْهُمْ بِالَّتِي هِيَ أَحْسَنُ ﴾

«Llama al camino de tu Señor con sabiduría y buenas palabras, y argumenta con ellos de la mejor manera». (Al-Nahl, 125)

El debate para el Mensajero no era sinónimo de enemistad ni de conflicto, sino un medio para manifestar la verdad a través de la sabiduría, la palabra amable y el respeto al intelecto y la dignidad del ser humano.

Y dado que la misericordia constituía la esencia de su personalidad y de todo el mensaje del Islam, el Glorificado afirmó:

﴿ وَمَا أَرْسَلْنَاكَ إِلَّا رَحْمَةً لِلْعَالَمِينَ ﴾

«No te he enviado sino como misericordia para los mundos». (Al-Anbiya, 107)

No dijo "para los creyentes" exclusivamente, sino "para los mundos enteros" (li-l-'álamīn), lo que confirma la universalidad del mensaje y el alcance de la misericordia para todos los seres humanos sin distinción.

El propio Mensajero estaba firmemente comprometido con los nobles valores morales que Dios le ordenó practicar, como lo señala el Glorificado:

﴿ خُذِ الْعَفْوَ وَأْمُرْ بِالْعُرْفِ وَأَعْرِضْ عَنِ الْجَاهِلِينَ ﴾

«Antepón el perdón, ordena hacer el bien y apártate de los ignorantes». (Al-A'raf, 199)

Y dijo también:

﴿ ادْفَعْ بِالَّتِي هِيَ أَحْسَنُ فَإِذَا الَّذِي بَيْنَكَ وَبَيْنَهُ عَدَاوَةٌ كَأَنَّهُ وَلِيٌ HARDِ مٌ ﴾

«Responde con una buena actitud, y verás que aquel con quien tenías una enemistad se convierte en un amigo ferviente». (Fussilat, 34)

A través de estas directrices coránicas se moldeó la personalidad del Mensajero, convirtiéndose en un modelo práctico de la moral del Corán en su expresión más sublime.

Quien reflexione sobre el Sagrado Corán descubrirá que Dios mismo se encargó de presentar al Mensajero ante la humanidad, detallando sus modales, su misión y los límites de su mensaje. No lo presentó como un dominador de los seres humanos, ni como dueño de sus destinos, ni como inspector de sus conciencias; al contrario, lo presentó como un Mensajero transmisor de la verdad y un convocador hacia la misericordia, la justicia, la benevolencia y la paz.

Por lo tanto, conocer al Mensajero a través del Sagrado Corán representa el camino más verídico y claro para comprender su mensaje e internalizar sus grandiosos propósitos humanos. Cada cualidad noble vinculada a su respetable persona encuentra su origen en el Libro de Dios, y cada conducta ética por la que se conoció su biografía es una extensión de los versículos del Corán, los cuales hicieron de la misericordia, la justicia, la benevolencia, la libertad y la dignidad humana los pilares fundamentales para la construcción de una sociedad humana sana.

El Mensajero Mahoma (la paz sea con él) fue la personificación práctica de los valores traídos por el Sagrado Corán. Jamás separó la palabra de la acción: no invitó a la gente a adoptar una virtud sin ser él mismo el primero en cumplirla, ni les prohibió conducta alguna sin ser él mismo el más alejado de ella. Por ello, su luminosa biografía perdura como un testimonio vivo de la grandeza del método coránico y de su capacidad para forjar al ser humano íntegro y construir la sociedad justa.

Regresar al Sagrado Corán para comprender al Mensajero y su mensaje no es un retorno al pasado; es volver a la fuente pura de donde brotó el mensaje de misericordia, justicia, libertad y paz. A través de esta comprensión, se manifiesta la realidad del Islam como un mensaje de guía para toda la humanidad, que aboga por honrar al ser humano, establecer la justicia entre los hombres y acudir a la misericordia en la Tierra, en cumplimiento de las palabras del Altísimo:

﴿ وَمَا أَرْسَلْنَاكَ إِلَّا رَحْمَةً لِلْعَالَمِينَ ﴾

«No te he enviado sino como misericordia para los mundos».

Así, la misericordia fue el título de su mensaje, la justicia su método, la benevolencia su moral y la paz su objetivo supremo. De esta manera, el Mensajero Mahoma (la paz sea con él) seguirá siendo en el Sagrado Corán el más grande modelo humano de quien convoca al bien, a la misericordia y a la dignidad humana.

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