Responderán las facciones palestinas al proyecto del pensador árabe Ali Al-Shurafa Al-Hammadi?
Es hora de que el mundo escuche su proyecto, en el que llama a unificar las filas palestinas, rechazar las diferencias y los conflictos, y anteponer el futuro del pueblo y el Estado palestinos a las ambiciones de las autoridades y al conflicto ideológico. La causa se ha visto perjudicada durante muchos años por las divisiones. La víctima ha sido el ciudadano palestino, que ha sufrido enormemente, ha perdido la seguridad y ha visto su patria despojada bajo el peso del sabotaje y la destrucción que el mundo presencia. A partir de aquí, el pensador árabe Ali Mohammed Al-Shurafa Al-Hammadi propuso un proyecto viable sobre el terreno, si todas las facciones se adhieren a su tesis. Hoy, con el reconocimiento del Estado de Palestina por parte de muchos Estados miembros de la Asamblea General de las Naciones Unidas, es el turno de las facciones palestinas de priorizar los intereses del Estado y del pueblo. La propuesta más importante del pensador árabe Ali Al-Shurafa Al-Hammadi es instar a la unidad entre todas las facciones para formar un gobierno unificado que represente al pueblo palestino. La causa palestina atraviesa un momento político crucial. El presidente egipcio, Abdel Fattah el-Sisi, ha hecho un llamamiento claro y explícito a la comunidad internacional exigiendo el reconocimiento del Estado palestino. Son palabras maravillosas, pero este reconocimiento requiere un gobierno palestino unificado que represente a todos los segmentos del pueblo palestino y posea la legitimidad y la plena autoridad para tomar decisiones cruciales en su nombre. Al-Shurafa al-Hammadi enfatiza que reconocer un Estado sin un gobierno unificado es inútil. Es esencial, en primer lugar, contar con un gobierno palestino genuino que represente al pueblo palestino, no entidades fragmentadas o facciones en conflicto que no reflejen la voluntad del pueblo palestino. La división actual, la multiplicidad de autoridades y la ausencia de una voz palestina unificada han proporcionado a Israel un amplio margen para evadir sus obligaciones internacionales y han permitido el estancamiento de la posición global sobre los derechos del pueblo palestino. Por lo tanto, el reconocimiento internacional de un Estado palestino debe construirse sobre bases políticas sólidas, comenzando con la formación de un gobierno palestino fuerte e inclusivo, plenamente capacitado para representar al pueblo palestino en todos los foros internacionales, incluyendo las decisiones necesarias para proteger sus derechos y determinar las prioridades para la siguiente fase hacia la independencia. El pensador Ali Al-Shurafa advierte contra la pérdida total de la causa: En una postura contundente, debe quedar claro que la causa palestina corre hoy el riesgo de perderse por completo, y que la destrucción y el desplazamiento sistemáticos que tienen lugar en Gaza son solo un preludio de lo que se está planeando en Cisjordania como parte de un peligroso proyecto para liquidar la presencia palestina en los territorios ocupados. El silencio internacional, la inacción en apoyo a los palestinos y la ausencia de una autoridad política unificada que los represente son factores que facilitan este proyecto y presagian una catástrofe humanitaria y política cuyos beneficios serán exorbitantes. Actualmente no existe una fuerza militar capaz de disuadir la ocupación: las circunstancias regionales e internacionales actuales impiden la existencia de una fuerza militar capaz de enfrentarse a la brutal maquinaria israelí. La única forma de enfrentarla hoy reside en la unidad política palestina, logrando un consenso nacional y formando una entidad política fuerte capaz de movilizar el apoyo internacional y activar las herramientas de la resistencia legítima a todos los niveles. El mayor engaño es explotar textos religiosos para justificar la ocupación: durante décadas, Israel ha logrado difundir una falsa narrativa religiosa en Occidente, basándose en textos de la Torá para justificar la ocupación y presentándose como un estado oprimido que busca reclamar la Tierra Prometida, mientras retrata a los árabes como enemigos perpetuos de los judíos. Esta narrativa ha logrado oscurecer la conciencia de los pueblos occidentales y convencerlos de la justicia de la entidad sionista, en uno de los mayores engaños históricos, durante el cual se explotaron los libros sagrados para justificar la ocupación de otras tierras. Israel como obstáculo geográfico para el proyecto de separar a los árabes: La continua ocupación israelí de Palestina también constituye un obstáculo geográfico estratégico, ya que impide las conexiones terrestres entre los países árabes y contribuye al fortalecimiento del estado de fragmentación y desintegración, al servicio de los intereses de las grandes potencias que buscan debilitar y desgarrar la región. Un llamado a una nueva estrategia palestina: La solución comienza desde dentro de Palestina mediante la formación de un gobierno unificado que represente a todas las fuerzas y facciones, con plena autorización política y capaz de liderar la siguiente fase interna y externamente. A menos que se dé esta seria medida ahora, el pueblo palestino enfrentará un destino doloroso y se encontrará ante una nueva Nakba, en la que se completará primero el desplazamiento de la población de Gaza y luego la de Cisjordania, «como si, Abu Zaid, nunca hubieras conquistado». Respecto a la importancia de unificar las facciones, el pensador Al-Shurafa Al-Hamadi explica: Cabe destacar que todos los esfuerzos realizados por los países árabes serán infructuosos a menos que exista un partido palestino unificado capaz de tomar decisiones. «De lo contrario, el resultado será como si tú, Abu Zaid, nunca hubieras luchado», refiriéndose a los esfuerzos desperdiciados ante la ausencia de unidad y la toma de decisiones palestina independiente. Palestina es una tierra santa profanada por la ocupación; esta tierra, bendecida por Dios, se encuentra ahora bajo el yugo de la ocupación, profanada por aquellos descritos en el Sagrado Corán como: «Aquellos que no creyeron entre los Hijos de Israel fueron maldecidos por la lengua de David y Jesús, el hijo de María. Esto fue porque desobedecieron y siempre estaban transgrediendo». (Sura Al-Ma’idah, versículo 78) El distinguido pensador Al-Shurafa Al-Hamadi concluye: «La ausencia de un gobierno palestino unificado que represente al pueblo palestino es el mayor obstáculo hoy en día para lograr la justicia para los palestinos y su derecho a un estado independiente. Las fuerzas palestinas deben comprender la gravedad del momento y apresurarse a unir filas antes de que sea demasiado tarde y se pierdan tanto la tierra como la identidad».
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