Magdy Tantawi escribe: El ladrido de los beneficiarios árabes entre la burla de "En el nombre de Dios" y la justificación del "Derecho Torácico"

Feb 25, 2026 - 11:47
 0
Magdy Tantawi escribe: El ladrido de los beneficiarios árabes entre la burla de "En el nombre de Dios" y la justificación del "Derecho Torácico"

Cada vez que un funcionario árabe abre su discurso con la frase "En el nombre de Dios" (Bismillah), le llueven flechas de burla. Se le acusa de mezclar la religión con la política y se retrata el asunto como si fuera un crimen contra el Estado civil.

Se mueven altavoces a sueldo para denunciar, exagerar y acusar a las sociedades de atraso y reaccionarismo, como si mencionar a Dios fuera una vergüenza que debe ocultarse.

Sin embargo, cuando un alto funcionario estadounidense como Mike Huckabee sale a hablar de un "derecho torácico" de Israel para establecer su Gran Estado, no oímos ni un susurro. No vemos campañas de indignación ni artículos que denuncien el empleo del texto religioso en el conflicto político.

De repente, invocar textos religiosos se convierte en un derecho legítimo si sirve a Israel y a los intereses de Occidente. Aquí es donde el doble rasero se manifiesta en su forma más fea:

  • Cuando un musulmán cita el Corán, se le acusa de extremismo.

  • Cuando un occidental cita la Torá, se dice que expresa una "convicción civilizatoria".

  • Cuando se dice "Dios ha dicho", se acusa al orador de amenazar al Estado.

  • Cuando se habla de la "promesa divina" a los hijos de Israel, el asunto se describe como un "derecho histórico".

¿Qué lógica es esta?

La cuestión no es defender a personas ni a regímenes, sino defender el derecho de una nación a enorgullecerse de su referente sin ser sometida a juicios selectivos. Si invocar la religión es inaceptable en la política, que lo sea para todos. Y si es aceptable, que sea bajo un solo estándar, no como una espada suspendida únicamente sobre los cuellos de los musulmanes.

Lo doloroso es que algunas voces en nuestro mundo árabe se apresuran a atacar todo lo que es islámico, mientras callan ante un discurso religioso extremista que emana de Occidente o de los líderes de la ocupación. Callan por miedo, por codicia o por deslumbramiento.

Citar el Corán no es un crimen, como tampoco citar la Torá es un crimen en sí mismo. Pero el crimen es medir con dos varas distintas. El crimen es convertir los textos sagrados en herramientas para justificar una ocupación o despojar de sus derechos a otro pueblo.

El doble rasero

El mundo ha escuchado repetidamente a líderes israelíes hablar de la "Tierra Prometida" y de promesas bíblicas, y las plataformas que atacan a cualquiera que empiece su discurso con "En el nombre de Dios" no se han movido. No hemos visto olas de burla acusándolos de mezclar religión y política.

¿Por qué, entonces, mencionar a Dios en nuestras tierras se convierte en atraso, mientras que la promesa torácica en sus discursos se convierte en estrategia?

La respuesta es clara: el problema no está en la religión, sino en la identidad de quien habla en nombre de ella.

La batalla por la conciencia hoy nos obliga a rechazar esta dualidad. Debemos afirmar que el respeto a lo sagrado debe ser integral, y que el rechazo al uso de la religión para la agresión debe ser un principio general, no selectivo.

La justicia es indivisible, y el estándar único es el único camino para respetar la razón. Si algunos callan hoy, la historia no calla, y la verdad no se pierde por mucho tiempo que pase.

What's Your Reaction?

Like Like 0
Dislike Dislike 0
Love Love 0
Funny Funny 0
Angry Angry 0
Sad Sad 0
Wow Wow 0