El Viaje Nocturno y la Ascensión: una lectura iluminadora Ali Muhammad Al-Sharafaa Al-Hammadi

Jan 17, 2026 - 11:57
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El Viaje Nocturno y la Ascensión: una lectura iluminadora Ali Muhammad Al-Sharafaa Al-Hammadi

El Viaje Nocturno (Al-Isrá) es una noticia que el Mensajero recibió de su Señor, tal como Dios —glorificado sea— dice:
“Glorificado sea Aquel que hizo viajar de noche a Su siervo desde la Mezquita Sagrada hasta la Mezquita Lejana, cuyos alrededores bendijimos, para mostrarle algunos de Nuestros signos. Ciertamente, Él es el Omnioyente, el Omnividente” (Al-Isrá: 1).

El Corán menciona explícitamente el Viaje Nocturno de Su siervo, sin explicar la forma en que se produjo dicho viaje. El musulmán debe creer en todo lo que aparece en el Sagrado Corán: en los relatos, las noticias y los acontecimientos del Recuerdo Sabio, especialmente en aquello que el texto coránico no detalla de manera específica.

No es obligatorio que la persona crea en lo que otros interpretan mediante explicaciones alegóricas o deducciones extraídas de los versículos del Corán según lo que alcanzaron sus mentes y conceptos. Tampoco es necesario que los musulmanes den por cierto todo lo que algunos eruditos han presentado al intentar explicar cómo se produjo el Viaje Nocturno del Mensajero —la paz sea con él—. El Isrá es un acontecimiento que tuvo lugar conforme a la palabra de Dios —glorificado sea—:
“Glorificado sea Aquel que hizo viajar de noche a Su siervo desde la Mezquita Sagrada hasta la Mezquita Lejana, cuyos alrededores bendijimos, para mostrarle algunos de Nuestros signos. Ciertamente, Él es el Omnioyente, el Omnividente” (Al-Isrá: 1).

Por ello, todo musulmán debe creer en lo que ha venido en forma de versículos en el Corán, sin que la fe tenga que estar necesariamente vinculada a lo explicado por los comentaristas. No es obligatorio para el musulmán aceptar lo dicho por los intérpretes. En cuanto a la Ascensión (Al-Mi‘ráy), no existe en el Corán ningún texto ni versículo que mencione de manera explícita el ascenso del Mensajero a los cielos.

El creyente no incurre en falta alguna si no acepta las deducciones de los juristas y eruditos ni los relatos transmitidos que incluyen mitos elaborados por algunos juristas y jeques de la religión, siguiendo la palabra de Dios —glorificado sea—:
“Él es Quien ha hecho descender sobre ti el Libro. En él hay versículos precisos, que son la base del Libro, y otros ambiguos. Aquellos en cuyos corazones hay desviación siguen lo ambiguo buscando la discordia y buscando su interpretación. Pero nadie conoce su interpretación sino Dios. Y los arraigados en el conocimiento dicen: ‘Creemos en ello; todo procede de nuestro Señor’. Y no reflexionan sino los dotados de entendimiento” (Aal ‘Imrán: 7).

Por ello, los versículos mencionados en la sura An-Náym, que fueron interpretados por los comentaristas y de los cuales algunos describieron ciertas aleyas como explicación de la Ascensión del Mensajero a los cielos, junto con lo que la rodeó de mitos e israelitas, no contienen en el Libro Claro ningún texto explícito ni un detalle preciso sobre el Mi‘ráy. Su interpretación no la conoce sino Dios.

Los musulmanes deben creer en todo lo que ha venido en el Corán, aun cuando sus mentes y conceptos no alcancen a comprenderlo. Dios puso sobre algunas aleyas una restricción para que la gente no las interprete erróneamente, reservando para Sí mismo su interpretación, y liberó a los musulmanes de toda carga por no comprender el texto coránico, por una sabiduría divina.

Las interpretaciones de los eruditos religiosos no obligan a los musulmanes a creer en sus conclusiones acerca de lo que denominaron “la Ascensión”, ni en sus detalles, formas o relatos. Mientras no exista en el texto coránico una aclaración explícita sobre la Ascensión, no hay falta alguna si los musulmanes creen o no se convencen de las deducciones de los comentaristas.

La sura Al-Ma‘árich menciona la palabra de Dios —glorificado sea—:
“Los ángeles y el Espíritu ascienden hacia Él en un día cuya duración es de cincuenta mil años” (Al-Ma‘árich: 4).
Este versículo menciona el ascenso de los ángeles hacia Dios y determina el lapso temporal que dicho ascenso requiere.

Dios —glorificado sea— mencionó en Su Corán el ascenso de los ángeles, pero Sus versículos no mencionan la Ascensión del Mensajero —la paz sea con él—. Por ello, la interpretación que algunos comentaristas hicieron de ciertas aleyas de la sura An-Náym constituye un intento de indagar en los significados de los versículos y de alcanzar una comprensión de sus propósitos.

Estos esfuerzos racionales y reflexiones sobre sus significados no obligan a los musulmanes a creer en los resultados a los que llegaron las concepciones de los eruditos del pasado. La base del reconocimiento de la fe del ser humano en el islam es únicamente la creencia en la veracidad de los versículos del Sagrado Corán.

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