Dr. Moataz Salah El-Din escribe: La participación de los coptos en la Guerra de Octubre… La unidad de sangre y destino forjó la victoria
La Guerra de Octubre de 1973 no fue solo una batalla militar para recuperar la tierra y la dignidad, sino también una epopeya nacional en la que todos los egipcios participaron —musulmanes y coptos— hombro con hombro, mano con mano y alma con alma, bajo una sola bandera: la de Egipto, que jamás se ha inclinado ni se inclinará. Fue una afirmación ante el mundo de que la unidad de la patria es lo esencial, y que la sangre egipcia no conoce divisiones desde hace milenios, especialmente cuando se trata de defender la tierra y el honor.
Nuestros hermanos coptos, compañeros de nación, ofrecieron durante la Guerra de Octubre ejemplos luminosos de heroísmo y sacrificio. Entre ellos destacan:
El general Fouad Aziz Ghali, uno de los más destacados comandantes de campo, quien luchó con valentía y llegó a dirigir el Segundo Ejército de Campaña. Desempeñó un papel crucial en las batallas del cruce y en la gestión de los combates en el frente. Dirigió la liberación de la ciudad de Al-Qantara Gharb tras destruir 37 tanques israelíes y rechazar el avance enemigo el 7 de octubre de 1973.
El general Baqi Zaki Youssef, autor de la idea genial de utilizar chorros de agua a presión para destruir la línea fortificada de Bar-Lev, una innovación que cambió el curso de la guerra y abrió el camino a las fuerzas de cruce. En ese momento era jefe de la división de vehículos del Tercer Ejército y tenía 35 años. Presentó su idea detalladamente al mando, la cual fue ejecutada con éxito, y él mismo participó en la guerra.
También hubo mártires coptos, compañeros de nación, que escribieron con su sangre pura las páginas del triunfo junto a sus hermanos musulmanes. Entre ellos:
-
El general de brigada Shafik Mitri Sedrak, el primer alto oficial caído en la guerra mientras comandaba una brigada de infantería que rompió la línea Bar-Lev. Murió el cuarto día de la guerra en la zona de Abu Agheila, en el Sinaí, tras once años consecutivos en el frente.
-
El sargento Gergis Ayad Rafael, quien rechazó el permiso militar pese a ser el único sostén de su familia, y luchó hasta su martirio.
-
El mártir Bishai Naguib, del arma de transmisiones, que cayó el 15 de octubre de 1973 durante una misión junto a su comandante de infantería en el sector central del Segundo Ejército.
-
El piloto Albert Mitri, que murió en el ataque aéreo inicial, el golpe que marcó el comienzo de la victoria.
-
El coronel Rasmi Murad, jefe de operaciones de una división de infantería, caído el 19 de octubre de 1973.
-
El soldado Sobhi Mikhail, que murió el 9 de octubre luchando con valentía; las fuentes relatan que su rostro resplandeció con luz en el momento de su martirio.
Estos son solo algunos ejemplos. Durante la guerra, en el frente interno, la Iglesia Copta se mantuvo firme junto al Estado y al ejército. En aquel momento, el Papa Shenouda III, Papa de Alejandría y Patriarca de la Sede de San Marcos, pronunció su célebre frase: “Egipto no es un país en el que vivimos, sino un país que vive en nosotros”, una expresión profunda del amor y la pertenencia de los coptos a su patria, y de su determinación de participar en toda causa nacional.
Los coptos civiles también contribuyeron al esfuerzo bélico con donaciones y campañas de apoyo moral junto a sus compatriotas musulmanes. Las iglesias, al igual que las mezquitas, se convirtieron en centros de oración y súplica por la victoria, en una escena de unión verdaderamente nacional.
La participación copta en la Guerra de Octubre encarnó los más altos significados de la unidad nacional y demostró que Egipto lucha con un solo espíritu. La victoria fue el reflejo de esa energía colectiva que no reconoció diferencias entre musulmán y cristiano, sino que vio a todos como hijos de una misma patria, luchando por la dignidad nacional y celebrando un único triunfo.
En el quincuagésimo segundo aniversario de la gloriosa victoria de octubre, afirmo que la participación de nuestros hermanos coptos en aquella guerra sigue siendo un símbolo luminoso en la historia de Egipto, una prueba irrefutable de que la fuerza de la patria reside en su unidad y cohesión. Así como los coptos y los musulmanes lucharon juntos en la batalla del cruce, hoy continúan unidos en la batalla del desarrollo y la construcción, portando la bandera de un Egipto unido que jamás será quebrantado.
¡Viva Egipto, grande y erguido entre las naciones!
What's Your Reaction?
Like
0
Dislike
0
Love
0
Funny
0
Angry
0
Sad
0
Wow
0