Lección educativa en Níger para explicar el pensamiento de Ali Al-Shurafa: "Libertad de Creencia y Misericordia"
Desde la primera mitad del año pasado, el continente africano ha sido testigo de esfuerzos incansables para difundir las ideas y visiones del destacado escritor y pensador Ali Muhammad Al-Shurafa Al-Hammadi, fundador de la Fundación "Mensaje de Paz" (Misión de Paz). Estos esfuerzos se llevan a cabo bajo la supervisión y el seguimiento constante del Dr. Moataz Salah El-Din, Presidente del Patronato de la Fundación en El Cairo.
En este contexto, y ante el notable incremento de las reacciones positivas en la República de Níger, donde el pensamiento de Al-Shurafa ha permeado en escuelas, mezquitas, centros culturales y clubes deportivos, el Jeque Youssef Talha, director de la Escuela "Al-Dar Al-Islamiya" en Níger, impartió una clase educativa magistral basada en el artículo titulado: "Libertad de Creencia y Misericordia".
Durante la sesión, el Jeque Youssef Talha se dirigió a los asistentes inicialmente en lengua árabe, para luego traducir los conceptos fundamentales del artículo a la lengua Hausa, uno de los idiomas locales más extendidos en Níger, facilitando así la comprensión del mensaje de paz y tolerancia entre la población local.
Texto del Artículo: "Libertad de Creencia y Misericordia"
Por: Ali Muhammad Al-Shurafa Al-Hammadi
Dios Todopoderoso, dirigiéndose a Su Mensajero (la paz sea con él), dice en el Sagrado Corán: “Y di: La verdad proviene de vuestro Señor; así pues, quien quiera, que crea, y quien quiera, que no crea” (Al-Kahf: 29).
A través de Su legislación, Dios establece que no debe existir coacción alguna para que las personas adopten la religión del Islam. Él ha otorgado al ser humano la libertad absoluta para elegir su fe, sus doctrinas y sus religiones sin presiones, prohibiendo la imposición forzosa de los ritos islámicos como la oración, el azaque (limosna), el ayuno o la peregrinación.
Dios ha dejado en manos de las personas la plena libertad en la práctica de sus cultos; un derecho humano fundamental sobre el cual nadie tiene autoridad excepto Dios, quien juzga a Sus siervos según Su voluntad.
Esta prerrogativa divina es reafirmada en el Corán cuando Dios dice: “No cabe coacción en la religión. El buen camino se ha distinguido claramente del error...” (Al-Baqarah: 256). Asimismo, subraya: “Si tu Señor hubiera querido, habrían creído todos los que están en la tierra, absolutamente todos. ¿Acaso vas tú a obligar a los hombres a que sean creyentes?” (Yunus: 99).
Dios describe la misión de Su Mensajero (PBUH) diciendo: “No te hemos enviado sino como misericordia para los mundos” (Al-Anbiya: 107). En Su llamado a la compasión, el Creador nos enseña a orar: “¡Señor nuestro! No dejes que nuestros corazones se desvíen después de habernos guiado, y concédenos Tu misericordia...” (Al-Imran: 8).
La misericordia, en la práctica, significa tratar a los demás con gentileza, afecto y cordialidad. Implica apoyar al prójimo en momentos de necesidad, auxiliar a quienes sufren daño, ayudar al menesteroso, ser bondadoso con el débil y socorrer al enfermo, ya sea un allegado o un extraño. El objetivo es que el ser humano cultive en su corazón la nobleza de los sentimientos, la proactividad en las buenas obras y el socorro al afligido.
Al elevarse mediante estos valores coránicos, el individuo se convierte en un ser amado por Dios, multiplicando sus buenas acciones y asegurando su lugar entre los bienaventurados del Paraíso.
Enlace del vídeo de la lección en Níger:
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