De los estantes de los libros a poner a prueba la idea... ¿trasladar el mensaje desde su espacio árabe a un nuevo lector con su propio idioma, sus preguntas y sus referentes? ¿Continúa el diálogo tras la partida?
Días... y... quizás horas, y la Feria Internacional del Libro de Estambul cerrará sus puertas... luego... luego comienza el viaje más difícil: ¿qué sucede con el libro cuando abandona sus estantes... y con la idea cuando abandona su idioma... y con el mensaje cuando se encuentra ante un nuevo lector? Aquí comienza la verdadera historia de "Risalat al-Salam" (Mensaje de Paz) en Estambul... aquí la pregunta se vuelve más emocionante y presente: ¿cruzaron los libros solo las fronteras... o cruzó la idea con ellos y comenzó un nuevo viaje?
La historia en el pabellón de la Fundación Risalat al-Salam en la Feria Internacional del Libro Árabe de Estambul no parece ser solo la historia de un pabellón que alberga decenas de títulos, libros y videos... ni parece ser solo la participación de una fundación intelectual en uno de los eventos culturales árabes más destacados fuera de la región.
Lo destacable esta vez sucede en otro lugar completamente distinto, en la distancia del lenguaje entre la idea y su autor... la fundación entra en la feria portando un proyecto intelectual árabe hacia un espacio cultural diferente... pero no se conforma con exhibir sus obras en árabe... sino que presenta una parte de este proyecto en turco, en un intento de abrir el camino para que el lector turco trate directamente con las ideas sin que el idioma sea una barrera entre él y su contenido.
Muchos títulos y una colección de ediciones traducidas al turco abordan cuestiones culturales, sociales, intelectuales y religiosas... mientras que la pantalla del pabellón muestra contenido de 104 videos en turco, presentando las visiones e ideas del gran intelectual árabe Ali Al-Shurafa Al-Hammadi.
En las exposiciones culturales, exhibir un libro traducido puede ser un paso natural para llegar a un nuevo público... pero la experiencia de Estambul plantea una pregunta más amplia: ¿puede la idea retener su fuerza cuando abandona su idioma original? Considero que esta es la verdadera prueba que la Fundación Risalat al-Salam parece estar superando en Estambul... pues la idea que se lee en árabe dentro de un entorno cultural que conoce su vocabulario y contextos, se encuentra ante un lector turco... exigida a presentarse con mayor claridad... y a trascender el término hacia el significado... y el eslogan hacia la idea... y el lenguaje hacia el contenido del mensaje.
De ahí que las ediciones turcas adquieran una importancia que supera el hecho de ser solo copias traducidas... representan un intento de abrir una ventana directa entre el proyecto intelectual de la fundación y una nueva audiencia... y el pabellón ha sido testigo de la interacción con estas ediciones, coincidiendo con la presentación de contenido visual en lengua turca, en un paso que refleja una tendencia hacia dirigirse al visitante en su propio idioma y herramientas culturales y mediáticas.
Creo que el indicador más importante en esta experiencia no es el número de libros colocados en los estantes... sino el tipo de personas que se detienen ante ellos y lo que despierta su interés... el pabellón presenció la visita de una delegación de muchos estudiantes... quienes examinaron las publicaciones de la fundación y adquirieron varias de ellas, en una escena que añade una dimensión juvenil y académica a la presencia dentro de la exposición... y aquí la participación se transforma de un proceso de exhibición a uno de descubrimiento.
La fundación no solo presenta lo que tiene... sino que coloca sus ideas ante un lector diferente... luego... monitorea directamente: ¿qué temas lo detienen? ¿Qué títulos atraen su atención? Y ¿cómo comienza el diálogo cuando el mensaje proviene de una cultura árabe pero se le presenta en su propio idioma?
Esta quizás sea uno de los frutos más importantes de la participación en Estambul... pues la exposición no solo le da a la fundación una nueva audiencia... sino que también le da la oportunidad de saber cómo se leen sus ideas fuera de su entorno original... y este cambio sitúa la participación de la Fundación Risalat al-Salam en un contexto diferente.
La fundación anunció desde el inicio de su participación que su presencia en Estambul apunta a comunicarse con lectores, investigadores e intelectuales... y abrir espacios para el diálogo y la cooperación cultural... tal como la participación se enmarcó dentro de una gira más amplia de la delegación en Turquía... pero lo que sucede dentro del pabellón revela un paso más específico: un intento de construir una audiencia que trascienda el idioma.
Este tipo de presencia no se mide solo por el número de libros que se exhibieron o distribuyeron... sino por la capacidad de la fundación para convertir al visitante de paso en lector... al lector en interlocutor... y al interlocutor en un posible socio en un debate intelectual que trasciende las fronteras geográficas.
En este contexto, la traducción de libros al turco se convierte en parte de una estrategia de llegada... y no solo en una adición a la lista de publicaciones.
Elegir Estambul para participar conlleva, a su vez, un significado especial... la ciudad se encuentra en un punto de encuentro geográfico y cultural entre Oriente y Occidente... y recibe a una audiencia diversa de árabes, turcos y visitantes de múltiples orígenes... por lo tanto, el pabellón no se mueve dentro de un mercado cultural cerrado... sino dentro de un espacio que permite la mezcla de idiomas, experiencias y preguntas.
La especificidad de la experiencia destaca en que el pabellón lleva un proyecto árabe... que no quiere permanecer prisionero del idioma árabe... y se dirige a una audiencia árabe, pero abre sus puertas al mismo tiempo al lector turco... exhibe un libro, pero utiliza imágenes, video y traducción para expandir el espacio de acceso.
Quizás el valor más importante de la participación de Risalat al-Salam en Estambul no sea lo que sucederá durante los días de la exposición misma... sino lo que puede comenzar después... pues si la transferencia del libro del árabe al turco ha abierto una puerta inicial para la interacción... el siguiente desafío estará en convertir esta presencia temporal en un camino cultural continuo... nuevos lectores... encuentros académicos... traducciones adicionales... diálogos con intelectuales turcos... y quizás proyectos de cooperación cultural que vayan más allá de las fronteras de la exposición.
Esto hace que Estambul, para la Fundación Risalat al-Salam, sea más que una estación de exhibición... es un espacio para poner a prueba una pregunta de suma importancia para cualquier proyecto intelectual que quiera convertirse en un mensaje global... ¿Puede la idea cruzar fronteras cuando cambian el idioma, el contexto y la audiencia?
Hasta ahora, los indicadores de la participación turca, desde las publicaciones traducidas hasta el contenido visual en turco, llegando a la interacción de los visitantes y estudiantes, parecen proporcionar la primera respuesta... El camino comienza cuando la idea habla el idioma de aquellos a quienes quiere llegar.
De ahí que, quizás, lo más importante en el pabellón de Risalat al-Salam en Estambul no sea lo que hay en sus estantes de libros... sino lo que puede suceder con estos libros después de que abandonen el pabellón... luego... luego entren en otro idioma... y en la memoria de otro lector y un nuevo contexto cultural!!
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